LA GESTIÓN DE TIEMPO DEL ABOGADO. Parte I

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2013-12-06 12.49.15I) INTRODUCCIÓN:

 El estrés es una palabra inglesa que se ha metido tan deprisa en nuestras vidas que no hemos tiempo de traducirla.

Una de las principales causas del estrés, en la profesión del  abogado, es la mala gestión del tiempo.

Aprender a gestionar tu tiempo es tan importante como tu conocimiento. Si sabes mucho pero no eres capaz de hacerlo a tiempo, tu conocimiento no sirve de nada.

La programación y la gestión del tiempo tiene su técnica y se ha escrito mucho sobre ella. Lo que pretendo aquí es exponer, desde mi experiencia y aprendizaje personal, como aplicar las diferentes técnicas de gestión del tiempo del abogado.

 II) El tiempo como herramienta.

 El tiempo es una herramienta de tu trabajo. Dedicas cierta cantidad a cada asunto, en función de su mayor o menor complejidad y de tu experiencia. Cobras en función del tiempo que dedicas. Por eso es necesario programar tu actividad profesional, para lograr ser efectivo. Si no lo haces, los eventos se van presentando de forma desordenada y te conviertes en lo que yo llamo “abogado bombero”: apagando fuegos todo el día.

 2012060475Porno quema hombres estresado_IntIII) Tres reglas importantes para la gestión de tu tiempo:

 1. No vivas para tu trabajo, trabaja para vivir y disfrutarás del  trabajo.

Como expuse en el  Post sobre La gestión del problema ajeno y la técnica jurídica., en un día cualquiera de tu vida, duermes 8 horas, trabajas 8 horas y las restantes 8 horas las empleas en hacer todo lo demás: familia, amigos, deportes… vivir.

 Además de abogado, seguro que eres madre o padre, hijo o hija,  novia o bobo, amigo o amiga… Tu vida no solo es trabajo. Pero tu día tiene las horas limitadas. Si no incluyes todos los eventos en la programación de tu vida, te convertirás en el progenitor ausente, el  hijo despreocupado, el enamorado postizo, o el examigo de toda la vida.

 2. En tu tiempo mandas tú.

Si en lugar de programar lo que vas a hacer cada día y mandar sobre tu tiempo, dejas que la vida y los otros se encarguen de hacerlo, lo harán. Cuando sales de casa por la mañana es como si te tiraras a un rio enfurecido: la vida te llevará a trompicones de un lado para otro, acabarás haciendo lo que se presenta sin criterio de preferencia. Dejarás de hacer lo importante convirtiéndolo todo en urgente. Las tareas se hacen desde el agobio, con prisas y sin tiempo de pensar.

Al vivir así la paz se rompe. Y los nervios también.

 Mejorar en el aprendizaje de la gestión del tiempo requiere una premisa diaria: El que manda en tu tiempo eres tú.

 c) La gestión del tiempo requiere orden: apúntalo todo en un mismo sitio. Mi recomendación es que uses la agenda del móvil.

Si te despiertas sobresaltado pensando si has hecho un escrito o si has presentado el IVA, coge el móvil, abre la agenda y apunta a la hora en que estés en el despacho, ver escrito asunto…. Si cada cosa lo anotas en un sitio diferente no sirve de nada.  Gestionar tu tiempo tiene su técnica, es necesario aprender y poner en práctica lo aprendido.

Comenzamos.

200470275-001LAS HERRAMIENTAS ÚTILES PARA GESTIONAR EL TIEMPO:

Comienzo por las herramientas, porque en la era de la informática, el uso de esta tecnología está diseñada para tu comodidad. Su uso puede facilitarte enormemente tu trabajo de forma sencilla y su aprendizaje es fácil y accesible.

Por el contrario, si sigues usando una agenda de papel, de esas de día página que están siempre en tu mesa de despacho, cuando alguien te llame al móvil, no podrás quedar con él, porque no tienes la agenda. Tendrás que excusarte porque no estás en el despacho…, tu secretaria no está… Conclusión perderás el cliente, olvidarás una cita y tu vida será un continuo sobresalto.

El móvil.

El móvil lo llevas siempre encima. Cualquier móvil tiene un programa de agenda, además del teléfono, cámara, video, internet, juegos etc. No hay edad que te impida aprender a utilizarla. Si te consideras muy mayor, pide ayuda. Tu nieto estará encantado de enseñarte manejarla y seguro lo domina.

 La agenda electrónica.

Las ventajas de usar una agenda electrónica, en lugar de la agenda de papel son muchas, pero estas dos que te apunto, la convierten en herramienta imprescindible en tu actividad profesional:

 1) La agenda electrónica la llevas en el móvil, y el móvil lo llevas siempre encima. Por lo que la puedes consultar en todo momento, anotar eventos en cualquier momento, gestionar los eventos junto con tus contactos etc. Invertir en un buen móvil, te ayudará a gestionar tu tiempo y ganarás tranquilidad y tiempo para ti.

2) La puedes sincronizar con la agenda del ordenador y con el programa de gestión de tu despacho, conectando simplemente el móvil al ordenador con el cable “usb” que viene con el teléfono; con lo cual, al anotar cualquier evento desde el programa de gestión del despacho, se anotan automáticamente, en tu teléfono, todos los datos que te interese incluir en cada evento: datos de tu expediente, teléfonos y direcciones del Cliente, del procurador, del Juzgado, número de procedimiento, dirección del juzgado etc.

El programa de gestión del despacho.

Hoy en día el 90% de la actividad profesional la realizas a través de tu ordenador. Los asuntos, escritos etc., pululan en carpetas de tu ordenador. Las providencias y señalamientos llegan por internet. El “ordenador” se llama así por algo, pero necesita un programa que te gestione la información que tiene que “ORDENAR” para ser eficaz.

No tener un programa de gestión hoy en día, no es admisible en un abogado. Me da igual el que uses. Los colegios de abogados los regalan. Hay que dedicarle tiempo, aprender su funcionamiento lo requiere, pero es algo que ilusiona y la velocidad y la eficacia que ganarás en tu trabajo, te harán pensar, como no lo has instalado antes.

 Cualquier programa de gestión te ha de permitir:

Archivo: un expediente de cada asunto, en el que se incluyan todos los escritos, documentos, y correos electrónicos, así como hacer plantillas que personalicen los escritos directamente del caso,  los datos de los implicados: cliente, contrario, teléfonos, procuradores, etc.

Comunicación: mandar desde el expediente los escritos a los procuradores, letrado contrario o al juzgados;  por internet o por fax, sin levantarte de tu mesa. Dejando constancia del envio automaticamente, Introducir directamente y de forma automática las providencias que recibas por internet en cada expediente etc.

Sincronización: pasar la información que te interese a tu móvil y de tu móvil al expediente.

Administración: anotar, realizar y gestionar las llamadas, llevar la contabilidad del asunto, minutar, hacer listados de tareas y por supuesto

Agenda anotar los señalamientos y plazos en la agenda desde cada expediente, cuando se produzcan señalamientos o plazos que cumplir y que sincronizarás con el móvil, computando automáticamente los vencimientos, etc.

El programa de gestión de despacho no es un capricho. Es esencial si quieres ser mínimamente eficaz. Un consejo: la sencillez en el manejo del programa es más importante que su complejidad. Los programas diseñados para hacer muchas cosas inútiles no sirven para nada, si las que de verdad haces, son muy complejas de ejecutar.

 La Sincronización de las agendas. La agenda única:

Con estas  herramientas no se logra nada, si no sincronizas diariamente, toda la información de tu agenda del ordenador a tu móvil y viceversa. No hacerlo es como si anotaras las cosas en la agenda de papel y luego no la consultaras para ver los eventos del día. Al final no irás a un juicio porque se te olvidó mirar la agenda.

Puedes crearte una agenda personal, otra profesional, otra para tu tiempo libre… Mi consejo es manejar una única agenda, es más sencillo de gestionar.

Ten presente que hay algunas agendas que están en la “nube”. Es decir, almacenan sus datos en un ordenador central distinto al tuyo y su acceso requiere de una conexión a internet, por ejemplo el Google calendar. Su ventaja es que no requieren sincronización, cualquier apunte se anota directamente en el ordenador central y cuando lo consultas desde cualquier dispositivo móvil, ordenador, portátil etc., la información y sus cambios estan siempre actualizados. Su inconveniente es que si no tienes conexión a internet, no la puedes consultar. Por ello te brindo un pequeño truco, si usas este tipo de agenda y no quieres arriesgarte a no tener internet cuando más falta te haga: abre la agenda cuando tengas internet, abre el señalamiento en el móvil, de forma que tengas en la pantalla del móvil toda la información del evento (teléfonos, datos del juicio etc.) Haz una foto o captura de la pantalla del móvil. Se guardara en el archivo de tus fotos y siempre la podrás consultar, aunque no tengas internet. (en IPhone la captura de pantalla se hace pulsando el botón inferior y después el superior.

En LA GESTIÓN DEL TIEMPO PARTE II,  te explico los tipos de eventos, como programarlos y como ejecutarlos para una mayor eficacia: clasificar, programar, ejecutar.

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El Tribunal Supremo “rompe la tasa” en el Orden Social.

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El acuerdo del Pleno no jurisdiccional de la Sala cuarta del Tribunal Supremo, en fecha 5/06/2013, sobre las tasas en el orden social acordó

1) Para la tramitación de los recursos de suplicación y casación no son exigibles tasas al trabajador, ni al beneficiario de la Seguridad Social, ni al funcionario o personal estatutario, que interpongan recursos de suplicación o de casación en el orden social, ni siquiera respecto de recursos interpuestos con anterioridad al RDL 3/2013

Y 2) Tampoco son exigibles las Tasas a los sindicatos para la interposición de recursos de suplicación ni de casación, ya unificadora, ya ordinaria, ante la Jurisdicción Social, ni siquiera respecto de recursos interpuestos con anterioridad al RDL 3/2013.

En su resolución, cuyo texto íntegro adjunto, analiza que la Ley de justicia gratuita Ley 1/1996, de 10 de enero, en su artículo 2, referido al ámbito o personal de aplicación, establece en la letra d) un beneficio automático e independiente de la insuficiencia de medios para los trabajadores y beneficiarios de la SS. Y  si bien la ley posterior reguladora de la Tasas judiciales podría hacer pensar que ha quedado derogado tal beneficio automático, el TS analiza que la posterior reforma del gobierno, de la ley de Tasas, operada en el Real Decreto Ley de 3/2013, de 22 de febrero, no deja dudas sobre la vigencia de este beneficio automático, pues:

Si antes del RDL 3/2013 (LA LEY 2189/2013) y a la luz de la Ley 10/2012 podían existir dudas interpretativas sobre la desaparición parcial del beneficio de justicia gratuita que tenían los trabajadores y beneficiaros al margen de la insuficiencia de recursos para litigar, en la actualidad, después de la entrada en vigor de la nueva redacción de la LAJG llevada a cabo por el RDL 3/2013  ya no hay duda de que la interpretación de ambas normas ha de conducir a la afirmación de que el sistema de gratuidad de la justicia establecido en esa norma implica que los trabajadores (y por extensión los beneficiarios del sistema público de SS , que tienen el mismo beneficio- luego volveremos sobre ello-) no han de abonar tasa alguna por la interposición de los recursos de suplicación y casación .

Saturnino Solano

        abogado

Acuerdo del Pleno no jurisdiccional de la Sala cuarta del Tribunal Supremo, en fecha 5/06/2013

Preámbulo.-

La entrada en vigor de la Ley de Tasas (Ley 10/2012) (LA LEY 19404/2012) y su posterior modificación por el RDL 3/2013 (LA LEY 2189/2013) ha generado múltiples dudas a los órganos jurisdiccionales del Orden Social, que esencialmente se han manifestado ya en la práctica en dos cuestiones básicas: a) Si los trabajadores han de pagar las tasas judiciales, y por extensión , si los asimilados a trabajadores deben abonarlas (beneficiarios de la seguridad social, y funcionarios y personal estatutario cuando actúan ante la jurisdicción Social ); y b) Si los sindicatos deben abonar las tasas.

Con el fin de fijar unas pautas interpretativas al respecto que sirvan de guía a los diversos órganos jurisdiccionales del Orden Social, la Sala Cuarta (de lo Social) del Tribunal Supremo, en Pleno no jurisdiccional de esta fecha, ha acordado lo siguiente:

I. Introducción

La supresión de las tasas judiciales “preconstitucionales”, en terminología utilizada por la sentencia del Tribunal Constitucional 20/2012, se produjo por la Ley 25/1986, de 24 de diciembre (LA LEY 2851/1986); por su parte, la Ley 53/2002, de 30 de diciembre (LA LEY 1831/2002), introdujo determinadas tasas por promover el ejercicio de la jurisdicción en los órdenes civil y contencioso-administrativo, y la citada sentencia del TC resolvió la cuestión de inconstitucionalidad planteada en el ámbito civil de la jurisdicción.

En esa importante sentencia, dictada por el Pleno del TC, se contienen razonamientos y afirmaciones que resultan extraordinariamente útiles a la hora de abordar los problema derivados de la aplicación de las tasas en general, no sólo en el ámbito concreto de la jurisdicción civil a que se refiere aquélla.

Se parte en la STC de que el legislador tiene una evidente libertad de configuración normativa para desarrollar la exigencia de las tasas, y para ello ” ….debe tomar en consideración las circunstancias y los datos relevantes, atendida la naturaleza y finalidad de los distintos impuestos, tasas y otras figuras tributarias que puede establecer, dentro de los márgenes constitucionales -STC 185/1995, de 14 de diciembre (LA LEY 726/1996), FJ 6 a)-“.

“La libertad de configuración del legislador alcanza igualmente a la vertiente del gasto público. Los servicios y prestaciones públicos corresponde delimitarlos al legislador atendiendo a los intereses públicos y privados implicados y a las concretas disponibilidades presupuestarias ….Con ocasión de enjuiciar el régimen de justicia gratuita que había establecido la Ley 34/1984, de 6 de agosto (LA LEY 1944/1984), subrayamos que la Constitución no ha proclamado la gratuidad de la administración de justicia, sino “un derecho a la gratuidad de la justicia… en los casos y en la forma que el legislador determine”, tal y como dispone el art. 119 CE (LA LEY 2500/1978). “El reconocimiento de esta amplia libertad de configuración legal resulta manifiesta en el primer inciso del art. 119 al afirmar que ‘la justicia será gratuita cuando así lo disponga la ley’. El legislador podrá atribuir el beneficio de justicia gratuita a quienes reúnan las características y requisitos que considere relevantes, podrá modular la gratuidad en función del orden jurisdiccional afectado -penal, laboral, civil, etc.- o incluso del tipo concreto de proceso y, por supuesto, en función de los recursos económicos de los que pueda disponer en cada momento”.

Del mismo modo, ese derecho a la gratuidad de la justicia que se construye en el art. 119 CE (LA LEY 2500/1978) tiene un contenido constitucional básico que acota la facultad de libre disposición del legislador. Así, se continúa diciendo en esa STC que ese contenido esencial o constitucional se desarrolla en el segundo inciso del art. 119 CE (LA LEY 2500/1978) , al proclamar que “en todo caso” la gratuidad se reconocerá “a quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar”.

Con arreglo a esa doctrina constitucional dictada en torno al artículo 35 de la Ley 53/2002 (LA LEY 1831/2002), “en principio no vulnera la Constitución que una norma de rango legal someta a entidades mercantiles, con un elevado volumen de facturación, al pago de unas tasas que sirven para financiar los costes generados por la actividad jurisdiccional que conlleva juzgar las demandas que libremente deciden presentar ante los Tribunales del orden civil para defender sus derechos e intereses legítimos. Conclusión general que solo podría verse modificada ” … si se mostrase que la cuantía de las tasas establecidas por la Ley 53/2002, de 30 de diciembre (LA LEY 1831/2002) , son tan elevadas que impiden en la práctica el acceso a la jurisdicción o lo obstaculizan en un caso concreto en términos irrazonables … En esta misma línea se ha pronunciado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que, a partir de la Sentencia Kreuz contra Polonia, de 19 de junio de 2001 (asunto núm. 28249/95), mantiene que el requisito de abonar tasas judiciales en procesos civiles no infringe por sí solo el derecho de acceso a un tribunal protegido por el art. 6.1 del Convenio de Roma. Sin embargo, la cuantía de las tasas no debe ser excesiva, a la luz de las circunstancias propias de cada caso, de tal modo que impida satisfacer el contenido esencial del derecho de acceso efectivo a la justicia (§§ 60 y 66; en el mismo sentido, SSTEDH de 26 de julio de 2005, Kniat c. Polonia, as. 71731/01 ; 28 de noviembre de 2006, Apostol c. Georgia, as. 40765/02; y 9 de diciembre de 2010, Urbanek c. Austria, as. 35123/05)”.

II La Regulación de las tasas en el Orden Jurisdiccional Social.

Desde la perspectiva constitucional general antes expuesta, abordamos ahora la concreta regulación legal de las tasas en el Orden Social de la Jurisdicción, y la incidencia en el beneficio de asistencia jurídica gratuita a los efectos de la interposición de recursos de suplicación, casación y casación para la unificación de doctrina por parte de los trabajadores y beneficiarios de la Seguridad Social, asimilados a éstos ( funcionarios y personal estatuario), y sindicatos.

1.- Las tasas y el beneficio de justicia gratuita reconocido a los trabajadores en el Orden Social.-

El punto de partida ha de ser necesariamente el artículo 119 CE (LA LEY 2500/1978) en el que se dice que “La justicia será gratuita cuando así lo disponga la ley y, en todo caso, respecto de quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar.”

Ese derecho se configura en la Ley 1/1996, de 10 de enero, de Asistencia Jurídica Gratuita (LA LEY 106/1996) en cuyo artículo 2, referido al ámbito o personal de aplicación, establece en la letra d) que tendrán ese beneficio, con independencia de la inexistencia de recursos …

d) En el orden jurisdiccional social, además, los trabajadores y beneficiarios del sistema de Seguridad Social, tanto para la defensa en juicio como para el ejercicio de acciones para la efectividad de los derechos laborales en los procedimientos concursales.

Asimismo, el derecho a la asistencia jurídica gratuita se reconoce a los trabajadores y beneficiarios de la Seguridad Social para los litigios que sobre esta materia se sustancien ante el orden contencioso-administrativo.

De esta forma se asumía la tradicional regulación que sobre ese derecho se contenía antes en el artículo 25.2 de la vieja Ley de Procedimiento Laboral, que se derogaba expresamente por la Disposición Derogatoria Única de esa Ley 1/1996.

Por otra parte, y en tratamiento normativo diferenciado, en el artículo 3.1 de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita se reconoce ese beneficio a quien acredite la insuficiencia de recursos regulado en su alcance y procedimiento para obtenerlo en la propia Ley.

De esta forma, los trabajadores y beneficiarios del sistema público de Seguridad Social tienen el beneficio de justicia gratuita, y a quienes acrediten insuficiencia de recursos se les podrá reconocer.

La Ley 10/2012 (LA LEY 19404/2012) por la que se regulan determinadas tasas en el ámbito de la Administración de Justicia y del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, de 20 de noviembre, entró en vigor el 22 de noviembre de ese año.

En el preámbulo de la Ley se dice que “la regulación de la tasa judicial no es solo … una cuestión meramente tributaria, sino también procesal”, y así se desprende de su regulación. De ésta forma, se puede afirmar que si el impago de la tasa impide la tramitación del proceso, ciertamente no se trata de un tributo más, sino de un requisito tributario que condiciona el ejercicio de la tutela judicial efectiva residenciada en el art 24 de la CE (LA LEY 2500/1978), lo que exigiría en todo caso una interpretación restrictiva de las normas procesales en juego.

En su artículo 1º , referido al ámbito de aplicación de la tasa por el ejercicio de la potestad jurisdiccional ( se entiende que por promover ese ejercicio) se dice que la misma y en los órdenes civil, contencioso-administrativo y social tiene carácter estatal y será exigible por igual en todo el territorio nacional en los supuestos previstos en esta Ley, sin perjuicio de las tasas y demás tributos que puedan exigir las Comunidades Autónomas en el ejercicio de sus respectivas competencias financieras, los cuales no podrán gravar los mismos hechos imponibles”

En el artículo 2º.- se dice que constituye el hecho imponible de la tasa el ejercicio de la potestad jurisdiccional originada por el ejercicio de los siguientes actos procesales:

……. /f) La interposición de recursos de suplicación y de casación en el orden social.

Por su parte el Art. 4.2 a) de esa Ley 10/2012 establece que desde el punto de vista subjetivo, están, en todo caso, exentos de esta tasa:

a) Las personas a las que se les haya reconocido el derecho a la asistencia jurídica gratuita, acreditando que cumplen los requisitos para ello de acuerdo con su normativa reguladora.

Y en el apartado 3.- se dispone que “En el orden social, los trabajadores, sean por cuenta ajena o autónomos, tendrán una exención del 60 por ciento en la cuantía de la tasa que les corresponda por la interposición de los recursos de suplicación y casación”.

En ningún momento se menciona a los beneficiarios del sistema público de la Seguridad Social.

En aplicación de tales normas, podría sostenerse en principio que si bien la LAJG contemplaba el beneficio automático o independiente de la insuficiencia de medios para trabajadores y beneficiarios de SS, sin embargo ese beneficio podría entenderse derogado en esa configuración por la Ley 10/2012, porque si se establece en ésta una exención parcial para los trabajadores de un 60% en el pago de la tasa, de hecho se está modificando o anulando en parte ese beneficio automático o completo.

Es preciso ahora analizar la repercusión que en todo lo expuesto ha tenido el Real Decreto Ley de 3/2013, de 22 de febrero, por el que se modifica el régimen de las tasas en el ámbito de la Administración de Justicia y el sistema de Asistencia Jurídica Gratuita.

El planteamiento inicial que se ha expuesto más arriba queda absoluta y profundamente alterado por la entrada en vigor de ésta norma, (el 24 de febrero de 2.013) y del mismo podemos concluir que desde esa fecha, en principio y sin perjuicio de lo que luego se dirá, los trabajadores y beneficiarios del sistema público de Seguridad Social “vuelven” a tener el beneficio de asistencia jurídica gratuita en los términos previstos en el artículo 2 de la Ley 1/1996, por las siguientes razones:

El artículo 2 de ese RDL modifica algunos preceptos de la LAJG, y sin alterar en nada el que se refiere a que los trabajadores y beneficiarios del sistema de Seguridad Social tendrán el beneficio, lo extiende de manera automática, con independencia a su nivel de recursos, a otras persona, como a las víctimas de violencia de género, de terrorismo y de trata de seres humanos en aquellos procesos que tengan vinculación, deriven o sean consecuencia de su condición de víctimas, así como a los menores de edad y las personas con discapacidad psíquica cuando sean víctimas de situaciones de abuso o maltrato.

Y también a quienes a causa de un accidente acrediten secuelas permanentes que les impidan totalmente la realización de las tareas de su ocupación laboral o profesional habitual y requieran la ayuda de otras personas para realizar las actividades más esenciales de la vida diaria, cuando el objeto del litigio sea la reclamación de indemnización por los daños personales y morales sufridos.

Por otra parte, de manera totalmente coherente también se modifica en el RDL 3/2013 (LA LEY 2189/2013)23 el contenido material del derecho de asistencia jurídica gratuita, para que alcance también nos solo a los depósitos, sino también a las tasas.

Así se dice en el nuevo artículo 6 LAJG, según redacción del RDL 3/2013 (LA LEY 2189/2013), que “El derecho a la asistencia jurídica gratuita comprende las siguientes prestaciones:

…/5. Exención del pago de tasas judiciales, así como del pago de depósitos necesarios para la interposición de recursos”.

En este punto del razonamiento es importante detenerse un momento. Si antes del RDL 3/2013 (LA LEY 2189/2013) y a la luz de la Ley 10/2012 podían existir dudas interpretativas sobre la desaparición parcial del beneficio de justicia gratuita que tenían los trabajadores y beneficiaros al margen de la insuficiencia de recursos para litigar, en la actualidad, después de la entrada en vigor de la nueva redacción de la LAJG llevada a cabo por el RDL 3/2013 (LA LEY 2189/2013) ya no ha duda de que la interpretación de ambas normas ha de conducir a la afirmación de que el sistema de gratuidad de la justicia establecido en esa norma implica que los trabajadores (y por extensión los beneficiarios del sistema público de SS , que tienen el mismo beneficio- luego volveremos sobre ello-) no han de abonar tasa alguna por la interposición de los recursos de suplicación y casación .

Esta interpretación de la nueva norma coincide con las apreciaciones que el Ministro de Justicia efectúo el 14 de marzo de 2.013 en el Congreso de los Diputados para la eventual convalidación del RDL 3/2013 (LA LEY 2189/2013), en el sentido de que los trabajadores no abonarían tasas en ninguna instancia ni en los recursos (pág. 29 del Diario de sesiones del Congreso de los Diputados).

Dando un paso más después de lo razonado, ante la duda de que en el periodo transitorio que media entre la entrada en vigor de la Ley 10/2012 –el 22 de noviembre de 2.012—y el 24 de febrero de 2. 013, fecha de la entrada en vigor del RDL 3/2013 (LA LEY 2189/2013), pudiera resultar exigible la tasa para los trabajadores, aún con la exención parcial subjetiva correspondiente, debe decirse que en el propio RDL 3/2013 (LA LEY 2189/2013) se contiene una norma de extensión de efectos de sus previsiones a las tasas devengadas con anterioridad, cuando en su Disposición transitoria primera establece lo que sigue:

“Reconocimiento del derecho a la asistencia jurídica

Las normas de este real decreto-ley serán también de aplicación en relación con el reconocimiento del derecho a la asistencia jurídica gratuita, respecto del pago de la tasa judicial devengada conforme a la Ley 10/2012, de 20 de noviembre (LA LEY 19404/2012)

De ello puede deducirse que -en consecuencia- el beneficio de justicia gratuita, ya legal, ya individualizado, tendrá el efecto de la exención de las tasas incluso en el caso de las generadas antes de la entrada en vigor del RDL , lo que conduce a proyectar lícitamente esa exención total del trabajador a las tasas generadas a partir del 22 de noviembre de 2012.

2. Las tasas respecto de los funcionarios y el personal estatutario .

Por lo que se refiere a los funcionarios y al personal estatuario que accionen en la jurisdicción Social (supuestos previstos en el art. 2 e) de la LRJS (LA LEY 19110/2011)), las anteriores reflexiones les han de ser extensivas, y por consiguiente concluir que tampoco ellos tendrán que abonar tasa alguna por interponer recursos de suplicación y casación en tales casos, toda vez que , según contempla la LRJS en su art. 21. 5 (LA LEY 19110/2011)“. Los funcionarios y el personal estatutario en su actuación ante el orden jurisdiccional social como empleados públicos gozarán del derecho a la asistencia jurídica gratuita en los mismos términos que los trabajadores y beneficiarios del sistema de seguridad social”.

3. Las tasas respecto de los beneficiarios de la Seguridad Social.

Las anteriores reflexiones efectuadas respecto de los trabajadores, son extensibles -como ya se anticipó más arriba- a los beneficiarios de prestaciones de seguridad social. En efecto, el artículo 21. 4 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social (LA LEY 19110/2011) dispone que, como los trabajadores, por disposición legal ostentan todos el derecho a la asistencia jurídica gratuita, como por otra parte dispone el artículo 2-d) de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita, es decir, por ministerio de la ley y sin necesidad de previa solicitud ni de justificación de la carencia o insuficiencia de recursos para litigar, por lo que las mismas razones antes apuntadas respecto de los trabajadores abonan la conclusión de que no están comprendidos en el ámbito subjetivo de la tasa, máxime cuando no están mencionados en las disposiciones que regulan la misma, ni siquiera a la hora de establecer la exención –o bonificación- del porcentaje señalado para los trabajadores en el artículo 4.3 de la Ley 10-2012 de 20 de noviembre, con independencia de que en todo caso evidentes razones de proximidad de situación obligarían a aplicarles igualmente un régimen semejante al de trabajadores, teniendo en cuenta el tradicional reconocimiento, a los trabajadores desde 1908, y a los beneficiarios de la seguridad social después, del beneficio de asistencia jurídica gratuita en su actuación ante la jurisdicción de trabajo, como recuerda la Ley 7/1989 (LA LEY 992/1989) de Bases de Procedimiento Laboral (EM, apartado II y Base Novena) y así se dispone en la DA 5ª de la Ley de Asistencia Jurídica que dio nueva redacción al art. 21 de la Ley de Procedimiento Laboral (LA LEY 1444/1995), antecedente directo del actual art. 21.4 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social (LA LEY 19110/2011).

A ello se une que la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita, una vez modificada por Real Decreto-ley 3/2013 de 22 de febrero (LA LEY 2189/2013) (art. 2.5 de este último), lejos de restringir subjetivamente por vía de mención explícita o implícita a los beneficiarios del sistema de seguridad social el derecho de asistencia jurídica gratuita o cualquiera de sus beneficios, mantiene la concesión legal del beneficio a estos interesados en el art. 2-d de propia Ley 1/1996 LAJG antes citado. El mismo Real Decreto-ley 3/2013 da (LA LEY 2189/2013)nueva redacción al artículo 6.5 de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita, que define el contenido material del derecho de asistencia jurídica gratuita y las prestaciones a que da lugar, y lejos de condicionar o limitar anteriores derechos para los titulares del derecho de asistencia jurídica gratuita, añade expresamente a la exención de depósitos para recurrir la exención del pago de tasas, siendo por otra parte el recurso el único ámbito en el que se aplican las tasas en el orden social según la Ley 10/2010.

Es obligado por tanto concluir que los beneficiarios del sistema de seguridad social, como titulares que son del derecho de asistencia jurídica gratuita, y por tanto con derecho a la exención de tasas por la utilización de los tribunales, están exentos del pago de tasas para recurrir, incluso en la modalidad de pago parcial o bonificado.

4. Las tasas respecto de los sindicatos en la Jurisdicción Social

En cuanto a los sindicatos, el artículo 20.4 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social (LA LEY 19110/2011) dispone que “los sindicatos estarán exentos de efectuar depósitos y consignaciones en todas sus actuaciones ante el orden social y gozarán del beneficio legal de justicia gratuita cuando ejerciten un interés colectivo en defensa de los trabajadores y beneficiarios de la seguridad social”. La actuación de los sindicatos en el proceso laboral puede tener lugar dentro del ámbito de la libertad sindical de la que son titulares (art. 2.2 LO 11/1985 (LA LEY 2063/1985), de Libertad Sindical), en el planteamiento de conflictos individuales y colectivos [ap. d) del citado precepto], bien promoviendo conflictos colectivos, personándose en ellos o interviniendo en otros procesos donde estén en juego intereses colectivos (STC 210/1994), como en el caso de los procesos de tutela de derechos fundamentales (art. 177.2 LRJS (LA LEY 19110/2011)), bien como representante de sus afiliados para la defensa de los derechos individuales de éstos (art. 20.1 LRJS (LA LEY 19110/2011)), actuaciones procesales en las que el sindicato tiene expresamente reconocido el beneficio de justicia gratuita por la disposición antes mencionada de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social (LA LEY 19110/2011) y no se le aplican las tasas, teniendo en cuenta por lo demás que no hay disposición en contra de lo antes indicado en la Ley 10/2012 o en el Real Decreto-ley 20/2010, antes al contrario, la titularidad del derecho de justicia gratuita, por razones análogas a lo antes apuntado comprende la exención de cualquier tasa por el ejercicio de la potestad jurisdiccional. Es en esta misma perspectiva de titularidad y ejercicio de la libertad sindical que es obligado interpretar la expresión legal del artículo 20.4 LRJS (LA LEY 19110/2011) y la mención al ejercicio de intereses colectivos. En cuanto a las actuaciones que promuevan en nombre e interés de sus afiliados por medio de la representación presunta de estos (art. 20.2 LRJS (LA LEY 19110/2011)), además de formar parte estas actuaciones del derecho de libertad sindical en su vertiente de ejercicio por las organizaciones titulares de este derecho a plantear tanto conflictos individuales como colectivos [art. 2.2 d) LOLS (LA LEY 2063/1985) antes citado], y por ello ejercitar así también un interés colectivo, en todo caso le asiste en esa postulación procesal el mismo derecho de justicia gratuita que tiene el trabajador o beneficiario de la seguridad individualmente considerado en su comparecencia en el proceso.

5.- Conclusión respecto de una eventual inconstitucionalidad de algunos preceptos de la Ley de Tasas.

Sentado cuanto antecede, y extrayéndose de la interpretación de las normas analizadas las conclusiones ya referidas respecto de estos colectivos, parece entonces que no debe abordarse ahora en esta sede gubernativa los eventuales problemas de inconstitucionalidad de las normas en juego.

En consecuencia:

LA SALA CUARTA DEL TRIBUNAL SUPREMO, EN PLENO NO JURISDICCIONAL del día de la fecha, ACUERDA que:

1) Para la tramitación de los recursos de suplicación y casación no son exigibles tasas al trabajador, ni al beneficiario de la Seguridad Social, ni al funcionario o personal estatutario, que interpongan recursos de suplicación o de casación en el Orden Social, ni siquiera respecto de recursos interpuestos con anterioridad al RDL 3/2013.

Y 2) Tampoco son exigibles las Tasas a los sindicatos para la interposición de recursos de suplicación ni de casación, ya unificadora, ya ordinaria , ante la Jurisdicción Social, ni siquiera respecto de recursos interpuestos con anterioridad al RDL 3/2013.

La vinculación emocional con el problema ajeno.

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Indice:

Introducción.

La vinculación  con el asunto, ¿es buena o mala?

         A nivel profesional

         A nivel personal

         A nivel Social y familiar.

 

Introducción:

Ejercer como abogado de forma libre e independiente, además de ser la definición legal de nuestra profesión, debe ser una constante  en el día a día del abogado para ser objetivo en el asesoramiento al cliente.

Esto parece fácil de cumplir, pero puede llegar a ser muy complicado cuando te atas emocionalmente con el problema ajeno.

Por eso quiero aquí contar mis miedos. Mi incertidumbre. El apego humano al problema ajeno, a la injusticia. El temor al fracaso. El dolor físico que produce la derrota. Porque sentir miedo es humano, la incertidumbre lo causa. La vocación del letrado debe ser solidaria. Pero la solidaridad tiende vínculos, comparte emociones, preocupa. Y superar todo eso, es parte del proceso, del aprendizaje diario que supone aprender a ser abogado. Lograrlo es un sueño. Quererlo es lo bueno.

¿La vinculación con el asunto es buena o mala?

Para dar respuesta a esta cuestión hay que analizarla desde una triple perspectiva:

a)   A nivel Profesional.

b)   A nivel personal.

c)    A nivel social y familiar.

a)   A nivel profesional:

Hay quien piensa que el buen abogado es el que se vincula con el problema, pues se preocupa más y trabajará más. Sufre con el cliente y comparte con él su ansiedad por el problema.

Esta percepción es mas común entre los clientes que entre los profesionales, pero sé de abogados que también lo piensan.

A mi entender la vinculación emocional con el problema ajeno, produce una pérdida de objetividad profesional.

Se pierde independencia respecto del cliente y de los hechos que han de ser objeto de análisis jurídico.  Se convierten, también para el profesional, en un problema. Es decir, el profesional deja de considerar los hechos como tales y pasa a interpretarlos por su ego desde una vertiente emocional, introduciendo en el análisis, aspectos que están en sus sentimientos y emociones: miedo, rabia, culpa, inseguridad, y una constante preocupación por una cuestión que le debe ser totalmente ajena. Un asunto por el que va a cobrar  honorarios, por tratarlo con el rigor objetivo que impone su actividad profesional.

Cuando el profesional se contamina emocionalmente con el problema ajeno y pierde la  perspectiva clara y objetiva del análisis jurídico, esta defraudando a su cliente.

La vinculación profesional con el problema ajeno, es mala.

Como prestación de servicios, la abogacía requiere también objetividad para ser independiente del problema ajeno y del sentimiento del cliente.

Se nos paga para que demos una respuesta objetiva, sincera y honesta, sin vinculación emocional. Que incluya la opción de decirle al cliente que no tiene la razón, planteándole soluciones alternativas al juico, como la negociación, la mediación o el allanamiento etc.

Si el profesional se vincula emocionalmente con el problema que debe analizar, pierde objetividad e independencia, llevándole a tomar decisiones motivadas por sus sentimientos, no por su ciencia o técnica jurídica.

No hay que olvidar que la paga del abogado se llama HONORARIOS porque remuneran su honestidad y honradez.

Tampoco hay que olvidar que somos operadores jurídicos, presentamos hechos, probamos su existencia, y argumentamos jurídicamente su razón y conveniencia. 

El ego del abogado no puede formar parte del argumento jurídico, como la mota en el cristal no forma parte del paisaje que trasluce.

Todo lo anterior no impide que desde la mas absoluta asepsia emocional, se llame al cliente un sábado por tarde para preguntar por él, o dedicarle un tiempo extra.

Además de agradecerlo el cliente, se realiza  una importante labor humana, una de esas cosas que hacen sentirse mejor.

b)  A nivel personal:

Cuando dejamos que el problema ajeno contamine nuestros pensamientos, nos lo llevamos a casa.

El miedo del cliente a perder su asunto nos contagia. Si perdemos el asunto la sentencia nos duele. Nos cambia el humor, se ennegrece la vida. Te desvelas. Te desesperas. Sientes rabia hacia el contrario que ha ganado la sentencia, a quien imaginas riendo, esperando su firmeza para macharte… Comienzas a vivir en primera persona las consecuencias de haber perdido el pleito: las costas, los intereses, la imposibilidad del recurso, las tasas, el agobio de los plazos…

Cada pensamiento es mas terrible que el anterior. Y duele. Físicamente duele.

La mala noticia es que ese dolor, ese sufrimiento, daña físicamente tu cuerpo, y deja mella. Además, te daña psíquica y emocionalmente; te quita la ilusión, provoca desánimo, provoca  insomnio, acelera el ritmo del corazón y lo termina lesionando, se llena el cuerpo de adrenalina, nos hace irritables.

La buena noticia es que todo ello lo producen tus pensamientos y solo de ti depende el poder cambiarlo; impidiendo y rechazando esos pensamientos de baja intensidad que taladran tu cuerpo y contaminan tu mente.

c)  A nivel social y familiar.

No es difícil imaginar que quien tiene el ánimo alterado, irritable y con desaliento no es el compañero deseado, el padre o madre que juega, el hijo amable, el amigo que ríe.

Cuando nos dejamos infectar por el problema ajeno, nos contaminamos nosotros y como enfermedad viral, contagiamos a otros. Nuestro ego lo interpreta como algo preocupante y comienza a manosearlo.

Nuestro malhumor trasciende en casa y con los amigos. Nos  impide  disfrutar del presente. Nos hace vivir en el pasado o constantemente preocupados por el futuro. Si, pre ocupados, ocupados previamente por lo que aún no ha pasado. Sin resolver, sin hacer, solo con la mente dolida. Como una moviola que lo pasa hacia delante y hacia atrás constantemente.

Mientras, nuestra vida sigue. Pero nuestra mente solo pone una película, siempre la misma. Escuchamos sin parar esa voz que repite y analiza el mismo tema y que yo llamo “Radio honda preocupaciones: La emisora cerebral que le llena de ansiedad y le toca los …. cojones”

Llegamos a casa del despacho, donde nuestra hija nos dice que ha sacado un 9,5 en un examen y apenas somos capaces de esbozar una sonrisa. Nos llaman los amigos para salir a cenar y no queremos. Nuestra mente no nos deja, no nos permite nada que pueda hacernos feliz. Dejamos de vivir en el ahora. Nuestra mente se instalado en el problema. Estamos ausentes.

Nadie ha pensado que tal hecho es enfermedad. Nadie valora esto como enfermedad del trabajo. Pero el trabajo lo causa. Tu no cobras nada por ello. Pero se lo haces pagar a los tuyos. ¡Y a que precio!  

Trabajar con el problema ajeno, requiere rigor. Profesionalmente tu buen hacer te exige el descanso. Es triste pero, si no eres capaz de lograrlo por tu familia y tu salud, piensa que te lo exige también tu trabajo, que si no descansas, mañana no rendirás. Imponte a toda costa rechazar el dolor y la sensación del fracaso. Desconecta y descansa.

 

¡Los tuyos te lo agradecerán igual!

 

 

Saturnino Solano.

       abogado

 

 

La gestión del problema ajeno y la técnica jurídica.

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Índice:

-La materia prima del abogado: Personas con problemas

-La naturaleza del problema.

-La percepción del problema

-Introducción al problema jurídico.

-La ciencia y técnica jurídica.

-Centrar el problema jurídico.

La Materia prima del abogado: Personas con problemas.

Cuando comencé a ejercer, pensaba que los abogados éramos como “mecánicos de problemas”.  “Especialistas en reparación de problemas ajenos”.

Los años de ejercicio me hicieron ver que el problema está aparejado a la personalidad del cliente. Que el problema como tal, es la interpretación personal de un hecho, por el ego del cliente.  

La naturaleza del problema:

Un mismo hecho, por ejemplo, una catástrofe natural de las que abre los telediarios, no afecta igual a quien la padece y ha perdido a sus hijos y sus bienes, que a quienes vemos esos mismos hechos, en la comodidad de la sobremesa de nuestros hogares

La capacidad de perturbación de un hecho, no solo depende del grado de implicación en el mismo, sino de cómo dejamos que el hecho en sí nos afecte y de cómo lo interpreta nuestra mente.

Así, los sucesos de la vida, que forman parte de nuestra historia personal, dejamos que sigan vivos, pero realmente, el pasado solo existe en la mente como recuerdo, y el futuro en la imaginación, lo único vivo está en el presente.

Así pues, existen los hechos. Los problemas se perciben. 

(Sobre este tema se puede leer  “El poder del ahora” de Eckhart Tolle. http://academic.uprm.edu/dpesante/docs-apicultura/elpoderdelahora.PDF.)

La percepción del problema:

Las personas que tenemos como clientes los abogados,  traen alterado su estado de ánimo. Se han visto afectados por determinados  hechos que en su mente han concebido como problemas.

Dependiendo de los hechos de que se trate, y de las circunstancias personales en las que se encuentra el cliente, la concepción del problema jurídico, llega a afectar de muy diversas formas al cliente.

Los hechos que suelen afectar con mayor intensidad el estado de ánimo de las personas son, por lo general, los relativos a las relaciones personales y profesionales. Así, las especialidades del derecho matrimonial, laboral y penal, son las que suelen tratar con clientes que ven afectado el estado de ánimo del cliente con mayor intensidad. Aunque, como digo, todo depende del propio cliente.

Los problemas relativos  al derecho matrimonial, se basan en gran medida, en  las relaciones afectivas y, por su propia naturaleza, afectan al aspecto más personal del cliente y desestabilizan la objetividad con la que las personas, deben analizar los hechos que les afectan en la vida. Se juzgan los hechos desde el ego, en el que los sentimientos se perciben malheridos, y las relaciones personales se deterioran. Así, aunque en la mayoría de las ocasiones en estos asuntos, se terminan discutiendo cuestiones económicas, el ego las preside; los hijos se convierten en moneda de cambio y la suspicacia reemplaza el amor que se sintió por la pareja.

En el ámbito del derecho penal, el reproche jurídico y social y las consecuencias (privación de libertad etc.), son las circunstancias que  determinan una presión en el ánimo del cliente.

Pero, ¿Por qué el ámbito laboral afecta tanto a las personas?,  porque en el trabajo está su sustento y el de sus familias.

Piénsalo de este modo: en trabajar se emplean ocho horas normalmente,  la tercera parte de cada día, es decir, la tercera parte  la vida de las personas. A su vez, de esta tercera parte se obtienen los recursos económicos para la estabilidad de las otras dos terceras partes: el sueño, unas ocho horas de cada día, se altera si estas preocupado; y las ocho horas de vida que restan, también se ven afectadas por la falta de recursos. Si no tienes ingresos, no puedes salir a cenar, no puedes pagar tus facturas etc. Y el temor que produce esta falta de recursos, afecta a la vida del cliente y a la de los suyos.  Por ejemplo, tener que cambiar a los hijos de  un colegio privado a uno público, es un trauma para los hijos, pero también lo es para los padres que sienten el fracaso, como primordial elemento de su complejo de culpa.

Las personas con problemas tienen el ánimo y la percepción emocional alterados, se encuentran más sensibles que los que no los tienen.

Por ello, el abogado debe aliñar su consejo, con el ungüento de la paz, de forma que serene en lo posible  el ánimo del cliente.

Introducción al problema jurídico:

El Problema jurídico se sustenta en la comparación de las conductas y los comportamientos humanos frente  a las normas jurídicas.

El enfrentamiento de las partes en conflicto, se resuelve aplicando el derecho, mediante la ciencia y técnica jurídica.

Eso es dice el Art. 1 del Estatuto de nuestra profesión pero lo que no dice, ni nadie se encarga de aclarar, es en que consiste la ciencia y técnica jurídica.

La técnica  jurídica:

A mi entender la técnica jurídica comienza con tres de reglas muy simples que tenemos que recordar los abogados en la entrevista con nuestro cliente.

La primera: Que el cliente no es abogado. (Por lo general. Y que Dios te ampare cuando lo sea). Y por esa razón, no sabe distinguir que hechos son importantes y cuales no lo son para su defensa.

La segunda: Que la mitad de la verdad del asunto, suele esconderse en la versión de la otra parte. Y la misión del abogado consiste en averiguarla, antes de enfrentarse en el juicio.

La tercera: Los asuntos no son blancos o negros: Desde una doble perspectiva:

A)   La razón del cliente: raramente el cliente tiene toda la razón y el contrario no la tiene y viceversa.

B)   Raramente un asunto solo tiene implicaciones jurídicas de una sola materia o jurisdicción. (Un asunto laboral puede tener implicaciones en el ámbito penal, como los accidentes de trabajo, los despidos por hurtos etc. Y casi todos tienen implicaciones fiscales y tributarias etc.)

Ante estas tres realidades, la técnica jurídica comienza en la primera visita del abogado con su cliente, tratando de encuadrar esos hechos, analizando  jurídicamente la historia que nos cuenta, y haciéndole ver al cliente que hechos son relevantes para su defensa, para que de un modo general, pueda el propio cliente, tener claros los criterios.

Pero no hay que olvidar que el ánimo perturbado del cliente, puede distorsionar la percepción de los hechos que nos cuenta. Puesto que su versión, es la interpretación subjetiva de la realidad que ha pasado por el tamiz de su ego alterado.

Hay supuestos en los que el cliente se sofoca tanto por el problema que no ve la realidad. Trata de justificar su proceder, inventando en ocasiones justificaciones inciertas de su conducta, o reproches del proceder del contrario que pueden estar justificados. O simplemente, considera de gran relevancia conductas del adversario que juzga de gran interés, porque le han molestado, pero que no tienen importancia jurídica en su asunto.

Centrar el problema jurídico:

El primer paso en la entrevista con el cliente es centrar el problema jurídico, definir el perfil jurídico del asunto y sus implicaciones, (un despido con implicaciones penales y fiscales, una separación con implicaciones fiscales por la liquidación de bienes, etc.) e ir concretando poco a poco los hechos jurídicamente relevantes, haciéndole ver al cliente, una vez hemos centrado el problema, cual es el criterio que define esa relevancia de los hechos, para que lo entienda y colabore con su abogado, aportando a la historia del asunto, la información jurídicamente relevante.

No se puede olvidar, que cuando el asunto tiene implicaciones en diversas jurisdicciones, debe atenderse con prioridad la que más pueda perjudicar al cliente. Así, en el ejemplo anterior de un despido con implicaciones penales y fiscales, habrá que analizar cuál de estas implicaciones puede ser más trascendente para los intereses del cliente, para darle prioridad.

Para centrar el problema jurídico, pueden observarse las siguientes reglas:

1.- Ver jurisprudencia de casos similares:

Hoy con las bases de datos es muy sencillo, y se obtiene una enorme cantidad de información imprescindible, para analizar mejor los requisitos del asunto.

2.- Analizar los requisitos generales de este tipo de asuntos y las normas aplicables.

Del estudio de otros supuestos ya resueltos, se extraen los hechos que valoraron los jueces y tribunales en disputas similares, así como las normas y leyes aplicables.

3.- Comparar con nuestro caso.

Haz dos columnas: A un lado pon los requisitos generales, al otro los hechos de tu caso. Observa los supuestos de hecho que se cumplen en tu caso, si se cumplen o no, los requisitos generales en tu caso. Analiza los hechos  favorables y los perjudiciales para tu cliente.

4.- Preparar y prever la prueba precisa para el caso.

Una vez vistos los requisitos generales y las normas aplicables, procede compararlos con el caso y plantear como probar cada uno de los requisitos necesarios para el asunto concreto.

Prever las pruebas esenciales de los casos, es uno de los elementos esenciales de la ciencia jurídica. (Realizar un requerimiento notarial, o pedir al cliente que aporte documentos que acrediten los hechos esenciales, harán más fácil arropar con pruebas la razón del cliente, tanto en una negociación, como ante los tribunales.)

Recuerda, para ganar un pleito hacen falta tres cosas: tener la razón, saberla demostrar… y que te la quieran dar. (Lamentablemente la única que cuenta es la tercera.).

Por ultimo no debes olvidar analizar el supuesto concreto desde los grandes pilares de los derechos fundamentales, si han sido vulnerados o pueden serlo, suelen ser grandes argumentos de defensa.

5.- Preparar la negociación con la parte contraria: No solo para resolver el asunto de forma amistosa,  sino también para detectar la mitad de la verdad de la otra parte y poner en valor este “Feedback” (retroalimentación) con el cliente, contrastándolo con su versión de los hechos.

De la verdad del contrario, debemos extraer los hechos que nuestro cliente no ha contado, para contrarrestarlos con nuevas pruebas, y plantear un acuerdo. Pero si esa versión del contrario se pone de manifiesto en el juicio, y no vas preparado, pueden producirse sorpresas terribles y terminar en fracaso.

6.- Plantea la estrategia del asunto: 

a) Prepara tu presupuesto y haz tu hoja de encargo.

b) Concreta con el cliente la forma de pago.

c) Analiza los costes del proceso: tus honorarios, los del procurador, peritos, tasas judiciales, depósitos para posibles recursos. etc.

d) Prevé lo riesgos del proceso.  El importe de las costas del contrario y de la condena con sus intereses y gastos.

e) Prepara y anticipa la prueba.

f) Decide: Negociar.  Negociar e intentar un acuerdo extrajudicial. Esperar. No hacer nada. Demandar. No demandar y esperar a ser demandados para  reconvenir. Etc.

(Nota: a mi entender en todo caso debes negociar antes de demandar. Recuerda: más vale un mal acuerdo que un buen pleito.)

Saturnino Solano

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LA VOCACIÓN DEL ABOGADO

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  • ÍNDICE:
  • ¿Qué es la vocación?
  • La vocación del abogado.
  • ¿Sabes lo que hacen los abogados?
  • Una profesión libre e independiente
  • Las limitaciones del Turno de Oficio

¿Qué es la vocación?

La palabra vocación, procede del latín: vocāre; llamar.

La Real Academia de la Lengua lo define como Inclinación a cualquier estado, profesión o carrera.

Wikipedia lo define como “el deseo de emprender una carrera, profesión o cualquier otra actividad cuando todavía no se han adquirido todas las actitudes o conocimientos necesarios”. Me quedo con esta.

Encontrar la vocación en la vida, es uno de los pasos mas importantes de la existencia del ser humano, pues saber cuál es nuestro objetivo en la vida, llena de plenitud y satisfacción cuando acometemos nuestro proyecto.

Iniciar un nuevo proyecto que nos llene plenamente, que nos motive cada día, logrará que nuestra vida esté guiada por la ilusión, que el aprendizaje se convierta en alegría permanente,  y que el conocimiento lo mueva la curiosidad.

Si hacemos lo que nos gusta en la vida, no llenamos el tiempo: lo disfrutamos. El trabajo se convierte en servicio y el servicio en ilusión y en alegría. 

Yo dormía y soñé que la vida era alegría.

Me desperté y vi que la vida era servicio.

Serví y comprendí que el servicio era alegría

(Rabindranath Tagore.)

La vocación de abogado.

El ejercicio de la profesión de abogado tiene mucho que ver con la idea de servir, con dejar de centrarnos en nosotros mismos y en nuestro propio interés, para servir a los demás. Y eso provoca un efecto gratificante e inigualable en la vida: Te hace sentir útil.

Además, lo bueno que tiene este oficio es que, aun cuando te dediques a una especialidad concreta, cada caso es diferente, lleno de peculiaridad propia que lo distingue y lo llena de forma diferente, como un antídoto contra la rutina  que evita que se empolve la ilusión de los comienzos.

A veces nos cuesta encontrar ese tesoro escondido en la vida, porque lo hemos enterrado en la rutina. Nuestra búsqueda termina cuando encontramos un trabajo estable que nos paga  las facturas. Por eso, en ocasiones es necesario dejarse llevar por aquello que realmente nos ilusiona en la vida para gozar del cielo en la tierra:

“Pedir al Señor que, pues de alguna manera podemos gozar del cielo en la Tierra, que nos de su favor para que no quede por nuestra culpa y nos muestre el camino y dé fuerzas en el alma para cavar hasta hallar este tesoro escondido, pues es verdad que le hay en nosotras mismas” (Teresa de Jesús. Las Moradas, Morada 5ª cap.1 vers. 2)

¿Sabes lo que hacen los abogados?

“La abogacía es una profesión libre e independiente que presta un servicio a la sociedad en interés público y que se ejerce en régimen de libre y leal competencia, por medio del consejo y la defensa de derechos e intereses públicos o privados, mediante la aplicación de la ciencia y la técnica jurídicas, en orden a la concordia, a la efectividad de los derechos y libertades fundamentales y a la Justicia”. (Art. 1 del Estatuto General de la Abogacía)

I.- Profesión libre: Ejercer desde la libertad, significa ejercer desde la responsabilidad.

La abogacía es una profesión libre.

Podemos elegir:

a)   Al cliente.

b)   Los criterios de defensa

c)    Los honorarios

d)   El método de trabajo

e)   Nuestro horario de trabajo.

f)     Renunciar a continuar defendiendo al cliente.

Pero esa libertad impone la recíproca responsabilidad

Responsabilidad frente al cliente.

Responsabilidad por nuestras decisiones sobre los criterios de defensa libremente elegidos, a veces de forma rutinaria e irreflexiva. Sin valorar previamente las consecuencias. Especialmente las económicas.

Responsabilidad de cobrar honestamente por el trabajo realmente realizado.

Responsabilidad de dedicarle el tiempo suficiente a la defensa de los intereses ajenos.

Responsabilidad de ser honestos con el cliente y saber decirle claramente cuando no tiene la razón.

II.- Profesión Independiente: Independiente de quién o de qué?

– Independiente del cliente:

Podemos decidir, si aceptamos su defensa y posteriormente si renunciamos a continuar con la misma.

-Independiente del resultado de nuestro trabajo:

El ser objetivo, es uno de los elementos de la profesión  por los que el cliente paga al abogado. Si el abogado se vincula emocionalmente con el proceso, con el cliente, o con el resultado, o se enemista de forma desordenada con el contrario, con el abogado contrario, o con el propio Juez, por ese asunto, pierde la objetividad y normalmente también el asunto.

Por ello hay que saber mantener la independencia necesaria para que podamos asesorar al cliente, sin vernos afectados emocionalmente por el resultado.

Esta vinculación es tan importante en este trabajo, y se contagia con tanta facilidad que le dedico varios temas a lo que yo llamo el ejercicio emocional de la abogacía. 

– Independiente en el cobro de nuestros honorarios:

Los Honorarios del abogado no dependen del resultado de su trabajo.

Por eso cuando el abogado “ata” el cobro de sus honorarios a un resultado concreto de su trabajo, pierde su independencia, pues deja de serle indiferente el pleito y su resultado. Ganar o perder el pleito: ¡Determinará que cobre o no sus honorarios!  ¿Cómo va a aconsejarle ese abogado al cliente que se allane, o que desista del Proceso,  si eso puede determinar no cobrar por su trabajo?

Cuando el abogado solo cobra si gana el pleito, o logra un determinado resultado, pierde la objetividad que debe presidir la actividad profesional del abogado.

III.- Las limitaciones del turno.

Si asumimos la defensa del cliente por designación del turno de oficio, nuestra libertad debe ceder en beneficio de un derecho superior, impuesto en el art. 24 de la CE. El derecho de defensa.

Ello implica que si decidimos ser letrados del turno de oficio, hemos de ser conscientes de que asumimos la defensa de  los menos favorecidos socialmente,  y por ello debemos procurarles una defensa de la mejor calidad. El ser pobre, no puede ser causa de una defensa peor, o mal preparada  y sin la debida dedicación.

La vocación del abogado de turno de oficio requiere un plus de mayor intensidad en la vocación del abogado.

En el turno de oficio se asume, a veces, la defensa de quien no tiene defensa, y sin apenas remuneración. Pero ello no debe ser obstáculo para tu empeño. Al contrario. La riqueza que da el aprendizaje del turno, es uno de los tesoros esenciales de la formación como abogado. Los abogados del turno,  suelen  ser luego,  mejores abogados que los que no lo han sido. Encontrar en la defensa un resquicio legal, saber argumentarlo, analizar los pormenores de las pruebas, cuestionar su legalidad, suplir con dedicación la falta de experiencia; dan fortaleza y enseñan como nada en esta profesión.

Haz que tu trabajo sea una de las ilusiones en tu vida. Pero NUNCA lo conviertas en la única.

Saturnino Solano.