ARGUMENTACIÓN JURIDICA

LA ACLARACIÓN DE SENTENCIA Y LA INTERRUPCIÓN DE LOS PLAZOS PARA RECURRIR

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Nota: al final del artículo puedes encontrar dos formularios de aclaración y completación.

Cuando se pierde una sentencia, te enfrentas a los siguientes retos:

  • proposicion de prebasTú y tu estado emocional alterado.
  • Tu cliente y su frustración por no obtener el resultado apetecido.
  • Las posibles consecuencias económicas del resultado adverso para tu cliente. No cobra y debe pagarte a ti y tal vez, también las costas del adversario.
  • Las dificultades que se presentan, de repente, para cobrar a tu cliente, al haber perdido el pleito
  • El estudio de lo actuado, del proceso, el análisis global de lo pedido y denegado.
  • El coste económico y de esfuerzo de un posible recurso.
  • Tu cansancio por la lucha con el mismo tema tanto tiempo y tener que seguir peleando.
  • El agobio y el estrés que supone añadir un plazo más a tu agenda.

Lo que a continuación te propongo no es una solución al pasado.

Si algo he aprendido es que el pasado solo existe en la mente como recuerdo. Nada más.

En esos momentos en que la cabeza se siente aturdida por el resultado adverso del pleito, lo que más falta hace es TIEMPO:

agenda-personal-aumentar-productividad-admini-T-xzirhqTiempo para serenar tu mente, ordenar tus ideas y plantear tu estrategia.

Tiempo para comunicar lo sucedido al cliente y compartir con él tu estrategia.

Tiempo para recuperar la esencia de ser objetivo y ver las cosas desde su centro.

Tiempo, en la jurisdicción social o en los desahucios, para que tu cliente pueda lograr un aval por el importe de la condena, y poder, así, anunciar el recurso dentro de plazo.

Por ello lo primero que debes saber es que al solicitar la aclaración de la sentencia, o de cualquier resolución judicial, se suspende los plazos para recurrir.

Ventajas e inconvenientes de la aclaración de sentencia

Entre las principales ventajas de la aclaración de sentencia, como ya te he dicho es que suspende los plazos para recurrir.

– Es un tramite rápido y sencillo

– Te permite aclarar dudas y omisiones de la sentencia, sin necesidad de interponer un recurso,

-La aclaración no tiene naturaleza de recurso, sino de acción declarativa, que completará lo omitido en la resolución judicial aclarada

-No tiene prevista la imposición de costas, en el derecho español.

Inconvenientes:

Puedes retrasar el asunto.

Puedes complicar un posible recurso contra la sentencia.

Suele tener un plazo muy corto (de dos días para la aclaración de errores materiales, (214 Lec), o de cinco días para solicitar la adición de aquellas cuestiones que, siendo objeto de las pretensiones de las partes, se han omitido en la resolución que se aclare. (215 Lec.).

SUSPENSIÓN DE LOS PLAZOS PARA RECURRIR.

El Art. 267 de la ley Orgánica del Poder Judicial en su nº 9 dice:

“Los plazos para los recursos que procedan contra la resolución de que se trate se interrumpirán desde que se solicite su aclaración, rectificación, subsanación o complemento y, en todo caso, comenzarán a computarse desde el día siguiente a la notificación del auto o decreto que reconociera o negase la omisión del pronunciamiento y acordase o denegara remediarla”.

Esto sucede, no solo en nuestro ordenamiento jurídico, sino también, en casi todas las legislaciones del derecho comparado. La razón de ser de esta paralización de los plazos procesales para recurrir es que, desde que se pide y hasta que se aclare, o no, la resolución, esta puede sufrir cambios o modificaciones y, por ello, la resolución que se pretende aclarar, no está completa. No alcanza la condición de resolución definitiva, si se trata de sentencias u otras resolución que resuelven, en último término, sobre las pretensiones de las partes, hasta que el órgano judicial que la dictó decida si procede o no su aclaración.

En este sentido puede verse Aclaración y corrección de Resoluciones Judiciales (Clarification and correction of judgments Juan Morales Godo Pontificia Universidad Católica del Perú).  Revista de la Maestría en Derecho Procesal, Vol. 5(1), 2014 (ISSN 2072-7976) [47]. O también El Art- 359 del código federal de procedimientos penales de México. “La aclaración propuesta interrumpe el término señalado para la apelación”. 

Tipos de aclaración de sentencia y plazos para pedirlas:

Aclaración de errores materiales: el artículo 214 de la ley procesal civil española (LEC) establece un plazo de 2 DÍAS HABILES para solicitarla, desde la notificación de la resolución. Indicando que los errores materiales, manifiestos y aritméticos, podrán rectificarse en cualquier momento.

La adición de extremos solicitados en la demanda o reconvención y no resueltos por la sentencia.

El art. 215 de la ley procesal española (LEC), y el 267 nº 5 de la Ley orgánica del poder judicial (LOPJ), establecen diversos supuestos en los que cabe plantear este trámite para remediar:

  1. Las omisiones o adición de cuestiones precisas para llevar a efecto estas resoluciones 2 días, sin traslado a la otra parte.
  2. la omisión de algún pronunciamiento debidamente planteado y sustanciado en el proceso. En este caso se puede solicitar la petición dentro de los 5 días desde la notificación, previo traslado de alegaciones a las demás partes.
  3. Del mismo modo procederán los secretarios (hoy letrados de la administración de justicia,) para aclarar decretos o Diligencias de ordenación.

Mediante esta posibilidad, se permite que el tribunal pueda remediar incongruencias omisivas de sus resoluciones sin necesidad de recurrirlas, pudiendo entrar a resolver el juez o tribunal, aquellas cuestiones que, habiéndose alegado en su momento por las partes, no se hubieran resuelto en la resolución del juez o tribunal.

Los límites de la aclaración:

El mismo art. 215 lec, y 267 nº 5 Lopj, establecen como limite de esta adición a la sentencia, la rectificación de cuestiones que afecten al fondo del asunto o cambien el sentido de lo ya resuelto, pero, si pueden adicionarse cuestiones omitidas y planteadas oportunamente por las partes, como por ejemplo, la condena en costas, la condena a determinado tipo de interés (como los del art. 20 de la Ley de contrato de seguro del 20%, para las compañías aseguradoras etc.).

Sobre la rectificación de errores materiales manifiestos, nuestro Tribunal Constitucional, ha considerado como tales aquellos errores cuya corrección no implica un juicio valorativo, ni exige operaciones de calificación jurídica o nuevas y distintas apreciaciones de la prueba, ni supone resolver cuestiones discutibles u opinables, por evidenciarse el error directamente al deducirse, con toda certeza, del propio texto de la resolución judicial, sin necesidad de hipótesis, deducciones o interpretaciones (SSTC 231/1991, de 10 diciembre, FJ 4 -EDJ 1991/11700-; 142/1992, de 13 octubre -EDJ 1992/9923-).

RECUERDA:

  • cualquier tramite procesal esta sujeto a la buena fe.
  • No pretendas cambiar el fallo de la sentencia mediante la aclaración.
  • La aclaración no de pretender resolver lo que va a ser un motivo de recurso.

RECURSOS: Contra la resolución que decida aclarar o no, una sentencia u otra resolución judicial, no cabe recurso alguno.

Ahora bien, los recursos que procedan serán los que, en su caso, se puedan plantear contra la resolución aclarada, impugnándose igualmente por esta vía, como parte integrante de la misma, la impugnación de la aclaración; es decir, se podrá recurrir, si procede, la resolución en su conjunto que ahora constará de dos partes, la sentencia o resolución primeramente dictada y también, la resolución aclaratoria, como adición a la misma, decida aclarar o no, la primitiva resolución.

De hecho cuando proceda aportar copia testimoniado de la resolución recurrida, como por ejemplo en algunos recursos de casación, deberás pedir al tribunal que te expida testimonio de ambas resoluciones, la primera y también de su aclaración.

Aquí te dejo una plantilla de solicitud de aclaración de sentencia, tanto para la rectificación de errores, como para la adición de cuestiones planteadas y omitidas. En ambos casos, mediante otrosí, se recuerda al tribunal que, según la ley orgánica, la solicitud de aclaración o completación, suspende los plazos para recurrir.

FORMULARIO ACLARACIÓN DE ERRORES MATERIALES 214 LEC

FORMULARIO ACLARACIÓN ADICIÓN COMPLETACIÓN DE PRETENSIONES 215 LEC

ENTREVISTA CLIENTE – ABOGADO: ESTRUCTURA

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Quisiera compartir contigo lo que he ido aprendiendo a lo largo de estos añostrabajo-pareja al atender, por primera vez, a las personas que me han confiado sus problemas.

Para ser más eficaces vamos a emplear un poco de empatía: 

Ponte en la piel de tu cliente y contesta:

¿Qué busca el cliente que acude a la consulta un abogado?

1º Solución a un problema jurídico.

2º Consejo.

3º Que le escuchen y pueda exponer serenamente su problema.

4º Comprensión con su estado de ánimo y con su problema.

¿Que espera recibir?

Conocimiento y experiencia profesional.

Consejo profesional.

Soluciones.

Comprensión, ayuda.

¿Que le sorprendería?

Que el profesional se interese por su estado de ánimo, además de por su problema.

Que le den un presupuesto claro y que pueda pagarlo cómodamente.

Que se preocupen por él, además de por su problema.

Que la entrevista con el abogado le haya animado, a la vez que aclarado sus dudas y temores.

Obtener serenidad y seguridad por haber analizado contigo su problema.

He tenido que aprender todo esto por mi cuenta, porque no lo enseñan en ningún sitio.

La universidad te exige conocimientos. La vida quiere experiencia. Al comienzo la suples con ganas y, poco a poco, terminas vinculándote con el problema ajeno para compensar tu inexperiencia y de este modo pierdes objetividad que se convierte en vehemencia. En el foro te enfureces, te encolerizas y… pierdes.

Sin apenas darte cuenta te ves metido en una rueda de ansiedad y de miseria.

Estudiando por mi cuenta y aplicando lo aprendido a mi propia experiencia, he tratado de salir de esta rueda. Deja que te cuente algunas técnicas para comprender mejor al cliente, sin vincularte emocionalmente con su problema. 

Premisas:

1º El cliente no es abogado: no sabe que hechos que son relevantes jurídicamente, para resolver su problema. Definirlos y explicárselo a tu cliente, es misión tuya como abogado.

El problema jurídico altera emocionalmente al cliente y distorsiona la percepción de los hechos. Tu misión como abogado es poner objetividad en el relato, limpiando la versión subjetiva. Recuerda: muchas veces, la mitad de la verdad del asunto, la esconde la versión del adversario.

3º El entorno del cliente forma parte del asunto. A tu cliente le afecta la opinión de su familia, de sus amigos y del trabajo. Ten presente que muchas decisiones las toma el cliente pensando en el entorno.

ESTRUCTURA DEL PROBLEMA JURÍDICO:Divide-y-Venceras

A) DELIMITA LOS HECHOS:  la primera labor del abogado es la de recolectar los hechos y circunstancias del problema jurídico, a través de las diferentes fuentes de información:

  1. La versión del cliente: datos y hechos de la memoria del cliente: insisto, el cliente ignora lo que es o no relevante para su caso, enseñarle a distinguirlo es función tuya.
  2. Consulta de documentos: informes y atesados policiales, consultas registros oficiales: de la propiedad, registros civiles etc. Nominas, contratos etc.
  3. Hechos de terceros:
    1. Terceros Implicados (P. Ej. ocupantes del vehículo conducido por el cliente, Copropietarios afectados etc.)
    2. Testigos.
    3. Familia, amigos, trabajo. etc..
  4. La versión del adversario: La negociación con la parte contraria, no solo permite la solución amistosa del problema, también te permite obtener valiosa información. Recuerda que en muchas ocasiones, la mita de la verdad del asunto, se esconde en la versión del contrario.

B) ORDENA CRONOLÓGICAMENTE LOS HECHOS: es imprescindible para el análisis jurídico.

1º Te permite analizar las causas y los efectos de los hechos y conocer la justificación de cómo y porqué han ido sucediendo.

2º Te permite analizar la prescripción y la caducidad de conductas y hechos, para ejercer la acción o para defender a tu cliente de las que ejerzan contra él.

3º Te permite analizar conductas del entorno del cliente. Conductas de tolerancia, incluso de aceptación de lo que luego se le reprocha y que permiten justificar el proceder del cliente.

4º Podrás analizar el derecho vigente en el momento de producirse los hechos.

La defensa jurídica se sustenta no solo en el derecho, también en justificar los hechos que aislados parecen incomprensibles, pero cronológicamente pueden estar plenamente justificados.

C) CONCRETA LAS NORMAS O FUNDAMENTOS JURÍDICOS VULNERADOS Y APLICABLES AL CASO.

La forma más rápida de hacerlo es buscar jurisprudencia de casos similares: observa que normas aplicaron y toma nota de que hechos han sido relevantes para el análisis jurídico.

Valora la aplicación transitoria de las normas y la legislación vigente aplicable a los hechos.

D) INTERPRETACIÓN DEL DERECHO A LOS HECHOS DEL CASO:

  1. Enumera los hechos relevantes de tu caso. Explica al cliente que hechos tienen importancia jurídicamente, para que te los rescate de sus recuerdos.
  2. Que hechos vulneran o amparan las normas.
  3. Que hechos pueden tener la consideración de agravantes o atenuantes, si es un asunto penal. Etc.
  4. Que hechos anteriores y posteriores pueden justificar las conductas del cliente, o pueden producir consentimiento del contrario

E) LA PRUEBA DE LOS HECHOS RELEVANTES:

  1. Una vez enumerados los hechos relevantes del caso, plantea con el cliente, como acreditar uno a uno, aquellos hechos que, de iniciarse la contienda judicial, tendrás que probar al juez.
  2. Haz una lista con los hechos y anota en cada uno como vas a probarlo.

F) ESTRATEGIA:

1) Razonar y decidir suelen implicar que quien decide tiene conocimientos sobre:

  1. La situación que requiere una decisión.
  2. Las diferentes opciones de acción (Soluciones o alternativas).
  3. Sobre las consecuencias de cada una de estas opciones (resultados)

2) Enumera las diferentes soluciones al problema.

– opciones de negociación.

– Situaciones y circunstancias procesales.

Define el suelo y el techo de la negociación: desde la más rigurosa prudencia, plantea siempre la peor y la mejor opción indicando en cada caso las consecuencias que se derivan de la misma: Costas procesales, intereses, dilación del tiempo, deterioro de las relaciones etc.

3)Analiza y elije con tu cliente la mejor solución a su problema:

Ten presente las consecuencias de cada opción. Analiza las cuestiones procesales, los plazos de las acciones ( anota la prescripción y caducidad), prepara la negociación, si interesa demandar o esperar a ser demandado y reconvenir. Ten presente a quién debes demandar y las consecuencias que tendrá para tu cliente o para el contrario, meter en un pleito a ciertas personas, puede ser una cuestión a analizar, en la estrategia del asunto.

Ahora vamos a trasladar toda esta teoría, al trato con el cliente: Vamos a analizar el antes, durante, después, de la relación con el cliente.

En este artículo vamos a centrarnos en la primera parte:

chico trabajando en casaANTES: ¿COMO LLEGA EL ASUNTO?

Desde un simple Whatsapp, hasta un teléfono anotado en una servilleta, pueden ser el inicio de un asunto que te haga disfrutar como abogado y ganar mucho dinero. Por eso recuerda estas sencillas REGLAS:

A) RESPUESTA INMEDIATA:

El tiempo de respuesta en los primeros momentos es esencial para captar al cliente.

La diligencia profesional se percibe por el cliente en esos pequeños detalles y es tu mejor tarjeta de visita.

B) ABRE EXPEDIENTE: en el ordenador. Una pequeña base de datos para guardar nombre, teléfono y quién te remite al cliente y de que trata el asunto.

Si decides abrir expediente en una carpeta de papel, te diré que cuanto más cara sea la carpeta, más te costará abrir expediente. Terminarás borrando el Whatsapp o perdiendo la servilleta, cuando laves el pantalón y perderás el asunto y el cliente.

C) EL PRIMER CONTACTO: Casi nunca llega el cliente a tu despacho sin avisar o contactar previamente de algún modo.

Este primer contacto es útil para:

  1. Analizar la procedencia del cliente: quien te lo envía. Es un dato que debes anotar para analizarlo y considerarlo convenientemente en tu estudio de mercado.
  2. Preparar la primera entrevista: en la primera llamada, el cliente te explicará por encima su caso. Eso te servirá para centrar jurídicamente el asunto y podrás documentarte convenientemente. Pero no resuelvas la consulta por teléfono o perderás la consulta y el cliente.
  3. Pedir la documentación para la primera entrevista: en el primer contacto, según el tipo de asunto, pídele que te traiga a la primera entrevista los documentos necesarios: P. Ej. Si es un despido: Contratos de trabajo, 12 últimas nominas, carta de despido etc. Divorcio: Certificados de matrimonio,   nacimiento de los hijos , libro de familia, empadronamiento, declaraciones de la renta etc.

 EN EL SIGUIENTE POST, comentaré como analizar la versión del cliente, DURANTE la entrevista.

Las expectativas del cliente: como analizar el problema jurídico.

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abogadoLa misión del abogado no solo consiste en tratar con objetividad el problema jurídico.

“Postulado: que lo que al abogado importa no es saber el Derecho, sino conocer la vida. El derecho positivo está en los libros. Se busca, se estudia y en paz. Pero lo que la vida reclama no está en ningún a parte. Quien tenga previsión, serenidad, amplitud de miras y de sentimientos para advertirlo, será Abogado; quien no tenga más inspiración, ni más guía que la de las leyes, será un desventurado ganapán. Por eso os digo que la justicia no es fruto del estudio sino de una sensación”. (Ángel Osorio y Gallardo “El alma de la Toga” 1.919.)

Frente a esta novedosa concepción, para aquella época, la idea tradicional de la abogacía, limitaba la actuación del abogado, a resolver el problema jurídico cuando este se planteaba.

Hoy en día el cliente del abogado busca mucho más. Por eso quiero sugerirte dos aspectos importantes de las expectativas del cliente en la actualidad: el aspecto emocional en la solución del problema jurídico y la producción de nuevas expectativas para el cliente, dos claves esenciales para ampliar y fidelizar tu clientela.

EL ASPECTO EMOCIONAL DEL PROBLEMA JURÍDICO

persona con problemasCuando el cliente acude a tu despacho, busca tanto la solución de su problema, como restablecer su estado emocional.

 Un problema por definición, debe tener solución. Si no tiene solución, no es un problema, es un hecho.

La incertidumbre que producen los problemas, generan emociones como respuesta del cerebro para decidir y reaccionar.

Si el resultado previsto al problema es malo, la mente produce la emoción del miedo o de rabia. Si el desenlace previsto es positivo y agradable,  se genera ilusión y alegría.

La forma más eficaz de disolver el miedo, es analizar la causa que lo provoca y encontrar una posible solución al problema. Por eso el cliente siente alivio cuando acude al abogado.

El solo hecho de contar su problema y las circunstancias que le afectan, ya le descargan emocionalmente, pero eso también lo puede hacer con un amigo o con su pareja.

Lo que realmente desvanece la incertidumbre que le causa el miedo, es analizar detenidamente los pormenores de su problema, de la mano de un profesional y buscar soluciones y alternativas.

La duda que generaba el miedo, se desvanece al encontrar la solución. Al igual que la ilusión de la víspera de los reyes magos, se marchitaba, a veces, al abrir los regalos y encontrar el segundo par de calcetines.

EL ANALISIS DEL PROBLEMA:

Analizar cualquier problema requiere tres pasos:

1.- Delimitar el conflicto o la situación que requiere tomar una decisión:

       a) Describir las causas del enfrentamiento que generan el conflicto.

       b) Concretar los elementos que lo componen.

2.- Búsqueda de alternativas:

      a) Enumerar las diferentes soluciones.

      b) Analizar las consecuencias que conlleva cada posible solución.

3.- Decisión: Seleccionar la solución más adecuada.

En la toma de decisiones intervienen unos factores lógicos y otros emocionales.

Respecto de los primeros, la decisión requiere que podamos elegir entre diversas opciones, según las consecuencias de cada una.

Respecto de los segundos, influye enormemente inteligencia emocional.

Las emociones determinan como se percibe el problema y sus componentes, pero también influyen las emociones al elegir la solución. Por eso es importante emplear un método que dé objetividad al análisis, razonando con la parte racional y lógica del hemisferio izquierdo del cerebro, para generar las diferentes opciones y estudiar, en cada una de ellas, sus diversas consecuencias.

ANÁLISIS DEL PROBLEMA JURÍDICO: El proceso de análisis jurídico se basa también en estos tres pasos, pero tiene una estructura interna más compleja:

A) descripción  del problema jurídico:

Describe las causas del enfrentamiento que generan el conflicto:

Delimita la naturaleza jurisdiccional del problema: Civil, penal, laboral, matrimonial, contencioso-administrativo etc. Muchas veces un asunto tiene implicaciones en varias jurisdicciones.

 – Describe jurídicamente el tipo de asunto: reclamación de cantidad, lesiones por agresión, divorcio, impugnación sanción de trafico. Etc.

Busca en la Jurisprudencia los requisitos esenciales de este tipo de asuntos y aplícalos a tu caso concreto. Obtendrás muchísima información tanto de las normas aplicables, como los hechos relevantes para que te den la razón.

  – Obtén la información del cliente: Una vez tengas claros los requisitos jurídicos del asunto, te será más fácil encauzar la información que te facilite el cliente. Recuerda que el cliente no es abogado y no sabe que hechos tienen trascendencia jurídica y cuales no. Te contará lo intrascendente y omitirá lo importante. Tu misión como letrado consiste en darle las pautas o los criterios jurídicos del asunto, para que él mismo pueda seleccionar la información. Incluso contarte hechos nuevos relevantes que reviven en la memoria del cliente, gracias a tus criterios jurídicos de selección. Pero ten presente que si quieres fomentar esa colaboración de tu cliente, no le debes despreciar airadamente, cuando cuente algo irrelevante o dejará de hacerlo.

B) Platea las diferentes soluciones:

Desmenuza los elementos que componen el problema jurídico: En atención a los requisitos de la jurisprudencia, define:

1) La pretensión del cliente.

2) Las partes que han de intervenir en el asunto y la cualidad o condición en la que han de intervenir cada una.

3) La responsabilidad que le incumbe a cada parte y si es imprescindible o no en el asunto.

4) Concreta los diferentes cauces o procesos para tramitar el asunto:

– Negociación,

– Mediación

– Arbitraje

– Proceso judicial: define la acción y los elementos esenciales para su estimación: requisitos de la demanda o reconvención etc.

5) Concreta la prueba: que elementos esenciales tendrá que acreditarse para que el asunto prospere, analizando también los límites temporales de la pretensión: la prescripción y la caducidad

Para buscar alternativas y posibles soluciones, es conveniente ser creativo. Desde no hacer nada y esperar a ser demandado para, en su caso, plantear reconvención; hasta plantear la mediación como alternativa negociada al conflicto. Recuerda que el derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.

6) determina los costes del asunto:

Concreta la cuantía de la pretensión: La prudencia en este punto evitará futuros disgustos.

Haz el presupuesto: Determina los costes del proceso y de los profesionales que intervienen:

            Abogado y procurador propio y del contrario

            Peritos, Notarías, Registros, tasas judiciales, Depósitos judiciales, etc.

Este punto es esencial a la hora de elegir la solución más adecuada.

C).- Decisión: Ayuda a tu cliente a elegir la solución más adecuada

Ya hemos visto que la mejor forma de disolver las emociones, es analizar objetivamente el problema con tu cliente y buscar juntos las mejores soluciones.

  1. Repasa con el cliente los hechos del problema.
  2. Define con él, el origen y la causa del problema.
  3. Asegúrate de comprender las necesidades del cliente. ¿Que consideraría el cliente un resultado exitoso de su problema?
  4. Plantéale el análisis jurídico haciéndole ver qué circunstancias de hecho se tendrían que producir en cada caso, para obtener el resultado exitoso.
  5. Analiza con tu cliente las consecuencias que tendrán las distintas soluciones propuestas, desde punto de vista del coste de cada solución. Aquí la prudencia se convertirá en tu mejor aliada.
  6. Usa la técnica Minuto a minuto: Pon en el pie de un folio el “resultado exitoso del problema” y ve añadiendo, hacia arriba, cada uno de los pasos y circunstancias que se tendrían que producir para lograrlos, hasta llegar al momento actual. Esto te ayudará a analizar los argumentos del contrario y podrás buscar con antelación, la argumentación más eficaz para rebatirlos y prever su prueba.

 

LA PRODUCCIÓN DE NUEVAS EXPECTATIVAS.

DISFRUTAR EN EL TRABAJOLa producción de expectativas para el cliente hoy en día, va mucho más allá de la solución de entuertos.

Antes el cliente, cuando acudía al abogado, exigía que este supiera las repuestas, hoy también quiere que sepamos las preguntas”. (Miguel Lamo de Espinosa en legal fórum).

Hasta hace poco el abogado esperaba que el cliente le llevara su problema. Hoy la abogacía debe ir por delante del problema. La gestión de la información debe llevar al profesional, a buscar alternativas creativas para los clientes. La generación de nuevas formas de negocio, requiere estar informado de las principales novedades legislativas, para presentarle al cliente, las nuevas ideas y opciones. Crear y crecer con tus clientes, te posicionará como un  profesional imprescindible en su negocio.

Aquí te propongo algunas ideas, pero seguro que a ti se te ocurren muchas más:

1º) Enseña a tu cliente que es mucho más barato y eficaz la consulta previa que resolver un problema. Cualquier duda que tenga un componente jurídico, debe consultártela antes de firmar un contrato o iniciar un negocio.

2º) Analiza con tu cliente su negocio, para ayudarle a crecer: te convertirás en imprescindible para él.

Aprender a analizar la estructura del negocio de tu cliente, te ayudará a proponerle nueva alternativas. Queda con él, visita al cliente en su empresa, escúchale, recoge información, analiza la estructura de su negocio.

Hay métodos muy sencillos para analizar los modelos de negocio, como el modelo Canvas, por ejemplo que te permite de forma gráfica y muy sencilla, estudiar la estructura de cualquier modelo de negocio: la propuesta de valor del negocio que lo diferencia de la competencia; los clientes, como se relacionan con la empresa y cuales son los canales de venta (presenciales, tiendas on line, teléfono etc) actividades clave, los gastos, donde y como se producen los ingresos, relaciones estratégicas: actividades subcontratadas o que se pueden subcontratar, socios estratégicos etc.

En resumen se trata de familiarizarte con la estructura de la empresa de tu cliente, para que puedas orientarle en el plano legal. Por ejemplo analizar la morosidad de su negocio y ayudarle a gestionar el cobro, buscar nuevos sistemas de financiación, proponer ayudas legales, mejorar su estructura societaria, planificar nuevas estrategias de ventas, etc.

3) Analiza las novedades legislativas en el conjunto del ordenamiento jurídico y mira si existen contradicciones o si se vulneran Derechos fundamentales. Cuando se publica una nueva normativa o se modifica una existente, tendemos a aceptarla sin más. Te invito a que aprendas a mirar siempre con ojo critico, te sorprenderás de la cantidad de normas que quiebran derechos y vulneran el resto del ordenamiento jurídico. Sobre todo al finalizar los periodos legislativos, cuando se acercan las elecciones y a todos los gobiernos les entra la diarrea legislativa. Te ayudará leer la exposición de motivos de la nueva ley y los dictámenes que emiten por los órganos consultivos del Estado, en España los dictámenes del Consejo de Estado se publican en el Boletín Oficial del Estado. .

recuerda, por ejemplo la impugnación del Impuesto denominado del Céntimo sanitario que algunas comunidades Autónomas aplicaron durante un tiempo en España, se declaró contrario al ordenamiento jurídico Europeo, por vulnerar las directivas de Derecho comunitario.

Tomar la iniciativa frente al cliente, en lugar de esperar a que te llame, cuando vuelva a tener problemas, te convertirá en una pieza clave para él y fidelizarás tu clientela.

 

ELOCUENCIA JURÍDICA Y COMUNICACIÓN EFICAZ

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megaphhhone¿Qué es la elocuencia?

(Rae) ELOCUENCIA: Facultad de hablar o escribir de modo eficaz para deleitar, conmover o persuadir.

Ángel Osorio y Gallardo en su libro “EL ALMA DE LA TOGA”, cuando habla del arte y la abogacía, diferencia nuestra profesión de otras, por el uso de la palabra, diciendo: “…mientras otros tienen como elementos de expresión la aritmética, la química o el dibujo lineal, nosotros usamos la palabra escrita y hablada, es decir, la más noble, la más elevada y artística manifestación del pensamiento, y no la palabra escueta y árida que basta para explicar botánica o planear una industria eléctrica, sino la palabra cálida, diáfana, persuasiva, emotiva que ha de determinar la convicción, mover a la piedad, deponer el enojo o incitar a la concordia: la palabra con arte. Si el abogado no es orador y escritor, no es tal abogado.”

Por tanto podemos decir que hablamos o escribimos con elocuencia, cuando nuestra comunicación es eficaz.

Los cuatro pilares de la elocuencia jurídica:

make your choice1º Define la finalidad de tu comunicación: ¿qué pretendo lograr?

Toda comunicación verbal o escrita tiene una finalidad concreta.

Definir previamente la finalidad de lo que vas a decir, requiere pensar antes de hablar o de escribir.

Si practicas esta primera reflexión, te darás cuenta de que en muchas ocasiones, tu ego se antepone a la finalidad de tu comunicación, distorsionando su objetivo y llevándote a emplear formas de comunicación que le den protagonismo a él: ofendiendo, exagerando, despreciando, gritando… Y la finalidad pretendida: “determinar la convicción, mover a la piedad, deponer el enojo o incitar a la concordia”, se quedan sin cumplir.

La diferencia entre vencer o convencer, son algunas de las claves de la comunicación eficaz.

Es necesario pensar primero, la finalidad real de la comunicación.

Definir el objetivo de la comunicación, requiere serenidad. Si estas alterado, es porque tu ego reclama protagonismo, se siente herido, quiere tener la razón. Esto te impide ver con claridad cual es el objetivo de tu comunicación. Relájate: sal, vete a correr, de compras, al cine. Cuando vuelvas, tu ego habrá perdido su influencia sobre ti. Verás de otra forma las razones alegadas. Tus argumentos serenos cobrarán vida, llenándose de rigor y de elocuencia. Sabrás entrelazar los hechos, verás la importancia de las normas, el error del juez, la interpretación sesgada del contrario. Ahora puedes empezar a pensar, a tomar tus notas, a confeccionar el mapa mental de tus ideas.

Con el ánimo sereno, ubica tu comunicación en el conjunto del asunto y valora su necesidad y conveniencia.

Un asunto profesional tiene un objetivo primordial: La defensa concreta de unos intereses de tu cliente: lograr una pretensión clara, concreta y definida.

A lo largo de la vida del asunto hay muchas pequeñas batallas. Desde cambiar una cita varias veces, porque el compañero contrario tiene la agenda apretada, y a ti no te da la gana, por que sientes envidia de su mucho trabajo, o diversos incidentes y recursos intermedios que, realmente, no resuelven nada. Por eso antes de escribir, trata de ubicar tu escrito en el conjunto del asunto para valorar su importancia. Analiza los beneficios y los perjuicios. Repasa tu estrategia procesal.

Una vez tengas clara la finalidad y conveniencia de tu comunicación, prepara un esquema mental o mapa de tus ideas, para luego desarrollarlas. Haz una lista de tus argumentos. A mi me ayuda mucho usar una pizarra, para pensar.

elección del destinatarioDefine quién es el verdadero destinatario de tu mensaje.

Saber quién es el destinatario de tu comunicación es muy importante. A veces, más importante que tus argumentos.

En el mundo de la administración de justicia hay muchos intervinientes: desde el juez que termina poniendo la sentencia, hasta el funcionario que lleva el expediente, pasando por el o la secretaria que “dirige” el trámite del procedimiento. Esto es conocido y evidente. Lo que no es tan conocido ni evidente, es como se comunican entre ellos y quién es el autor material de las resoluciones que a ti te notifican. Entre otras razones, por que cada juzgado lo hace de forma diferente.

Hay juzgados donde la secretaria o secretario es quien “minuta” los trámites: dícese de un post-it amarillo que pega en la tapa del asunto con ciertas instrucciones, (denegándote normalmente lo que has pedido), mediante unos garabatos del tipo: “trsldo a otr prte y al otrosí otro no”. Jeroglífico que el funcionario traducirá en alguno de los formularios o plantillas que disponen los ordenadores de la administración de justicia y que se convierte en la resolución que finalmente tendrás que recurrir.

Hay otros juzgados que funcionan al revés, es decir, quien “minuta” es el funcionario y se lo pasa a la secretaria o secretario para que le dé su visto bueno. Esto sucede con funcionarios más veteranos, en los que el secretario o secretaria suele confiar. Incluso muchas veces proveen y acuerdan los funcionarios directamente y lo pasan a la firma sin más. Esto es mucho más frecuente de lo que te imaginas.

También hay juzgados “embudo”, en los que todo pasa por el Juez. Si este es eficaz, funcionan bien. Si, por el contrario, su Señoría llega a las 10 y a las 13 ya se ha ido, funciona mal. Muy mal.

Y como sé yo, cuál es mi caso: Búscate una buena procuradora. Uso el femenino por dos razones: una, porque esta profesión que, cuando yo empecé a ejercer estaba vetada a las mujeres, no sé muy bien porqué, hoy la ejercen en un 80% las mujeres. Y en segundo lugar porque, en lo que se refiere a esta función concreta, la mujer tiene mucha más empatía que el hombre y llega a conocer mucho mejor esos detalles.

En muchas ocasiones una buena gestión del procurador, evita tener que recurrir una resolución equivocada, “promoviendo” la rectificación “de oficio”.

InteligenciaEmocionalV3º. La inteligencia emocional en el razonamiento.

Los dos pasos anteriores, definir la finalidad de la comunicación y su destinatario, hay que analizarlos bajo el prisma de la inteligencia emocional. Lograr el objetivo que pretendemos, depende en gran medida de la empatía de nuestra comunicación. Si somos capaces de analizar cuál es el estado emocional de la persona a la que tenemos que convencer (en esencia eso es la empatía) y cual será su reacción ante nuestros argumentos, nos resultará mucho más sencillo emplear la forma más eficaz para convencerlo.

A veces, tenemos la razón. Toda la razón. Tenemos tanta razón, que nuestro ego se envanece, se hincha y se engorda como una morcilla y nuestros dedos van directos a las teclas del ordenador y lo primero que hacen es BLOQUEAR LAS MAYUSCULAS Y LO SEGUNDO PONER LAS LETRAS EN NEGRITA, y después escupimos nuestros argumentos, rugiendo que son unos burros, ignorantes que lo pone la ley…. QUE TENGO RAZÓN!!!!

Si quien tiene que rectificar un error, recibe una riña, antes que darnos la razón, se defenderá. También buscará tener la razón, justificar su proceder, salir ganador de la batalla que TÚ, has iniciado con tus formas. Te costará mucho más lograr el cambio si riñes, porque la riña va directa al ego del reñido para ofenderle. La riña no quiere convencer, solo quiere vencer.

Si obras con inteligencia y sin pasión, cuando tengas la razón y quieras lograr que alguien rectifique su error, bríndale tú el argumento, allánale el camino:  La resolución acuerda… cuando el artículo … determina… . Este error, comprensible, por cuanto…., debe ser rectificado y por ello…”

Cuando brindas argumentos para el cambio, además de dar razón a tu argumento, allanas el camino a tu razón.

GRITANDO AL ORDENADOR4º. La forma adecuada en el argumento.

La elocuencia se lleva mal con su “prima” grandilocuencia. Entre otras razones porque es gorda y lo hincha todo de forma exagerada, da rodeos innecesarios, nunca va al grano, se pavonea en las formas sin decir claramente lo que quiere.

Me han dicho que una vez grandilocuencia, llegó a escribir un libro sin decir nada. ¡Capaz será! Es una engreída que no llegará nunca a ser nada.

La elocuencia es modesta por su eficacia. Solo busca su objetivo.

Si quieres evitar que en tus escritos y alocuciones surja grandilocuencia sin ser invitada, ten presente estas normas:

Nunca empieces una frase con un gerundio: retuerce toda la oración.

P.ej. “Comiendo estábamos en el salón, cuando llamaron a la puerta”.

En lugar de: “Estábamos comiendo en el salón, cuando llamaron a la puerta.

El comienzo de la frase con un gerundio, es una forma de llenar de grandilocuencia innecesaria la oración, dando exceso de protagonismo a la acción “Comiendo”, cuando lo importante es lo que sucede después: que llamaron a la puerta.

La devoción por el gerundio, en el lenguaje jurídico, tiene sus raíces en el antiguo artículo 372 de la Ley de enjuiciamiento civil de 1.881, que imponía a los jueces, la fórmula sacramental para redactar sus sentencias: En párrafos separados, que principiarán con la palabra «resultando», se consignarán con claridad, y con la concisión posible, las pretensiones de las partes…También en párrafos separados, que principiarán con la palabra «considerando», se apreciarán los puntos de derecho fijados por las partes…”,

Los abogados en particular y los juristas en general, tenemos devoción por lo rimbombante y por los formulismos de todo tipo. Aunque no sepamos para que sirven, ni cual es su sentido. Piensa cuantas veces escribes al día, en el encabezado de tus escritos, y como mejor proceda en derecho…”

 ¿No se supone que eres tú, el abogado? ¿Cómo es que no sabes cual es la forma en que debe proceder en derecho?

Confiarías en un médico que en su receta prescribiera: “Tómese lo que mejor le convenga para la curación del paciente”. Si tú eres el profesional, debes saber como debe proceder en derecho.

Evita las oraciones subordinadas largas: Desconectan el sentido de la oración principal y complican la comprensión de tu argumento. Evita también, las oraciones subordinadas, dentro de otra subordinada:

“El acusado que era conocedor de que la victima estaba sola en su casa y que su marido, de quien se estaba divorciando, se había marchado de viaje, entró en la casa y la violó”.

Al final no sabes, si quien entró en la casa fue la víctima, el acusado, el marido de la victima que regresó del viaje, o un vecino que pasaba por allí.

Cuando tengas que expresar varias ideas, usa el punto y seguido y comienza con una nueva oración.

“El acusado sabía que la víctima estaba sola. Su marido, de quien se estaba divorciando, había salido de viaje. El acusado, aprovechando esta circunstancia, entró en la casa y a violó.

La inspiración requiere trabajo, pero si logras disfrutar con tu trabajo, la inspiración surge sin esfuerzo. La ilusión lo impregna todo. También la razón de tu argumento.

ARGUMENTACIÓN JURÍDICA: ¿VENCER O CONVENCER?

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RIÑENDO La Argumentación desde el ego o argumentación inconsciente:

Cuando el abogado asume la gestión del problema ajeno, debe hacerlo desde la objetividad y desde la imparcialidad pero sobre todo, debe hacerlo desde la libertad. Sin embargo, los abogados actuamos con demasiada frecuencia desde la atadura de los sentimientos, contagiados por “La vinculación emocional con el problema ajeno.

La argumentación desde el ego.

¿Que sientes cuando alguien te riñe?

¿Esa riña te resulta agradable?

¿Te motiva la regañina a cambiar tu conducta hacia el planteamiento de quién te riñe, o te pone a la defensiva, manteniéndote en tus argumentos?

Estas son algunas de las preguntas que debes hacerte a la hora de argumentar.

La riña

La riña es una forma de argumentar que proviene desde el ego del que riñe y la impregna con una forma agresiva, hiriente que pretende derribar contundentemente al reñido. La riña quiere vencer, no convencer.

A veces el ego es tan fuerte que nos lleva a emplear unas formas tan agresivas en la comunicación que, teniendo toda la razón, se desvanece totalmente por lo brutal de las maneras empleadas.

En otras muchas ocasiones, sin llegar a estos extremos, razonamos riñendo. Nos dejamos llevar por el ego que hace prevalecer el: “YO TENGO LA RAZÓN”, por encima de la razón misma.

Estas son algunas de las consecuencias de argumentar desde el ego:

–       Se altera la serenidad del argumento que pierde eficacia en su planteamiento.

–       No se puede convencer desde la riña: el ego del reñido, se defiende del ego del reñidor.

–       La defensa del ego se convierten en protagonista del debate.

–       El argumento y la razón pasan a segundo plano: Es más importante tener la razón que la razón misma.

–       Se pierde la finalidad de nuestra de comunicación: Convencer y lograr que el destinatario cambie de parecer y acepte nuestro argumento.

–       El razonamiento eficaz, es el que obtiene resultados: convenciendo.

–       Mediante la riña, aun teniendo toda la razón, se hiere a quien debe rectificar y al sentirse herido hará todo lo posible por no dar su brazo a torcer, buscando cualquier argumento que pueda usar en contra de quien le riñe.

–       Las formas del razonamiento y de la argumentación, deben excluir el sentimiento herido de nuestro ego:

El manjar más exquisito, pierde todo sabor cuando se sirve demasiado caliente.

–       Enfriar los argumentos con el descanso, templa la razón como el acero.

Conclusión: el ego del abogado no puede formar parte del argumento jurídico, como la mota en el cristal, no forma parte del paisaje que trasluce.

Técnicas para enfriar el ego y hacer la argumentación eficaz

Sucede en muchas ocasiones, a quienes profesionalmente acudimos al juzgado que las resoluciones judiciales nos enervan.

El desprecio a tu persona y tus argumentos, la ignorancia repetida de la ley y del proceso, el corta-pega desordenado sin atender a los hechos. Todo esto convierte a la justicia en una maquina de iniquidad que te enciende y desespera.

Por eso debes evitar que, cuando razones un escrito o prepares un informe oral, tus argumentos pasen por la vinculación emocional y surjan desde la parte herida de tu ego.

Cierto es que en el discurso oral, la emoción y la pasión, son formas de enganchar al auditorio. Un discurso encendido y cargado de razón convence mucho más que el apagado y frio. Pero ese proceder “experto”, debe ser también fruto de una serena y eficaz preparación:

Una vez elaborados los motivos, argumentadas las razones y enumerado el orden de su exposición, viene la puesta en escena. Y en ella entra de lleno la pasión, el impostar encendido que desgrana como puños la parte esencial de tu alegato. Pero en el laboratorio, mientras preparas y buscas en tu mesa del despacho la esencia de tus argumentos, la razón ha de estar bien fría. Por ello te recomiendo que sigas estas simples reglas:

1º) Pensar para poder escribir, en lugar de escribir para pensar.

Tenemos al costumbre los abogados, de escribir para pensar. Eso sucede porque no nos han enseñado a pensar.

En la universidad, no hay ninguna asignatura que enseñe a pensar a los alumnos. En muy pocos Colegios enseñan a pensar. Ni tampoco nos han enseñado como funciona la mente para producir nuestros pensamientos. Por eso forzamos ese proceso de pensar, de argumentar, mediante la escritura, en lugar de pensar primero lo que vamos a escribir.

2º) El esquema de ideas.

Cuando tengas que razonar una cuestión jurídica te propongo que utilices el esquema de ideas. No solo te ayudará a enfriar los razonamientos, también te ayudará a ser mucho más conciso en tus argumentos y obtendrás un planteamiento global del problema que gana en efectividad.

Yo utilizo una pizarra de “vileda” que permiten borrar y escribir de nuevo, para hacer el esquema. También puedes utilizar una hoja de papel.

En un lado pon los hechos a rebatir, frente a ellos, los hechos y artículos o preceptos que contraponen, a tu favor, los hechos a rebatir.

En una tercera columna resume el argumento a utilizar para enlazar las dos columnas anteriores, a tu favor.

Es muy útil buscar los argumentos empleados por la jurisprudencia y la doctrina y trasladarlos a los hechos concretos de tu caso, probados a través de la prueba: esa es la esencia de unas buenas conclusiones.

3º) Analiza quién es el verdadero destinatario de tu escrito:

Muchas veces olvidamos quién es el destinatario de nuestro escrito y a quién tenemos que convencer. Muchas veces olvidamos que quien ha redactado la Diligencia de Ordenación, no ha sido el secretario judicial, sino el funcionario judicial. Quien, a su vez, se la ha pasado a la firma al secretario, junto con muchas más que la ha firmado sin leer.

Muchas veces olvidamos que en casos evidentes, en errores claros y notorios, un buen procurador, conocedor del funcionario y del entresijo judicial, puede lograr una rectificación de oficio sin tener que recurrir.

4º) Piensa cuál es la finalidad de tu comunicación:

Antes de empezar a pensar en las ideas que vas a plantear y en como las vas a argumentar, piensa para qué las vas a plantear. Que fin persigue tu escrito o tu alegato. Cuál es el verdadero objetivo de esa comunicación oral o escrita.

En muchas ocasiones, ante una sentencia desfavorable, nos arrojamos a solicitar una aclaración de sentencia que va a permitir argumentar a la sala lo omitido en la sentencia, privándonos así, de un magnifico motivo de recurso de apelación o casación que de no haber pedido la aclaración, podríamos haber planteado en el recurso.

Por eso antes de empezar a escribir:

1)   Piensa la finalidad de tu comunicación: Que pretendes lograr con ella. Analiza si es, o no, conveniente hacerla, el momento y la estrategia procesal.

2)   Enumerar lo que hay que rebatir.

3)   Enumerar los hechos y fundamentos que te dan la razón a tus argumentos.

4)   Argumentar. Plantea de forma escueta tus razones y argumentos, relaciónalos entre sí, mira los argumentos empleados por la jurisprudencia aplicable y llévalos a tu caso.

5)   Enumerar el orden de la exposición. (a veces impuesto por la ley procesal 481 LEC, 874 Lecrim, 210,2 LJS, 89 a 92 LJCA.)

6)   Si quieres que tus escritos se lean: se conciso.

7)   Analizar la forma:

  1. Del escrito:

i.     Cuida el modo lingüístico de la exposición,

ii.     Cuida la puntuación y la ortografía,

iii.     Esmérate en la presentación: cuida el tipo de letra, los márgenes, etc.

iv.     NUNCA SE USAN LAS MAYÚSCULAS PARA RESALTAR LO IMPORTANTE, PUES ES COMO GRITAR POR ESCRITO. (La razón del argumento no crece con el tamaño de la letra).

v.     Escribir un párrafo todo en negrita y subrayado, para resaltar el texto, es una forma de emborronarlo todo, pero no de resaltar lo importante. Su abuso cansa, afea el texto y deja de cumplir su misión: resaltar.

2.-Del informe oral:

i.     Captar la atención al principio es necesario: una anécdota aplicable al caso, un ejemplo divertido, harán que te presten atención desde el inicio.

ii.     Lo importante al principio y al final: Dos veces.

iii.     Enunciar los puntos de tu alegato al inicio, a modo de esquema en los informes largos, hará que te sigan mejor.

iv.     La imagen en la palabra, llena de luz la razón del argumento.

v.     El ejemplo traslada el argumento a los hechos

vi.     Los valencianos celebramos las cosas tirando una traca. Al final de la traca siempre hay un petardo más gordo: un final elocuente, deja en el aire el eco de tu argumento.

vii.     Nunca anuncies el final, si no vas a cumplirlo. Si dices: “termino”. Termina.

Termino.