TRUCOS DE ABOGADO

APRENDER A ESCUCHAR: La asignatura pendiente del abogado.

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Introducción

A los abogados nos enseñan a hablar, a comunicar, a argumentar y a persuadir. Nos enseñan a hacerlo  en el foro, en las reuniones, en público; pero no nos enseñan a escuchar.

Supuestamente, escuchar es algo que hacemos a diario, en el trabajo, en casa, con los amigos; pero cuando lo hacemos nos limitamos a atender para contestar. Nuestro cerebro atiende el argumento para rebatir y discutir o para asentir filtrando el mensaje desde nuestra experiencia:“pues yo recuerdo que, en una ocasión, a mi me pasó….”

Necesitamos interrumpir para contestar: unas veces argumentando en contra, otras veces, ante la ausencia de argumentos, para contraatacar: “pues mira que tu…”.

Escuchamos desde el ego que siempre quiere tener la razón y gestionar su protagonismo con una explicación mejor, convirtiendo el argumento en monumento de auto-idolatría: “yo lo cuento mejor que tú”; pero raramente escuchamos para comprender a quien nos habla, por el placer de atenderle y saber lo que nos dice y como se siente al hacerlo.

Niveles de escucha:

unknown-21º) “Habla cucurucho que no te escucho”. No hay recepción ni escucha. Tanto interna como externamente. Decimos abiertamente que no vamos a prestar atención. Esto que es frecuente entre los niños, también lo hacemos los adultos desde el desprecio y el ninguneo, dando la espalda a nuestro interlocutor, o también contestando con un “¿Perdona, como decías…?”  Evidenciando nuestra grosera falta de atención  a quien nos habla.

Es una forma de ofender,   no solo de forma activa, sino también por omisión.

Las consecuencias de este proceder son varias. Por un lado se hiere y se ofende al interlocutor despreciado. Por otro, dejamos un poso negativo en nuestro ser, cuando, de forma deliberada y consciente, despreciamos a otro. Aun cuando tu ego te ha llevado a obrar así, tu conciencia sabe claramente que no obras correctamente.  Por último, están las reacciones. Todo lo que se emite, actúa, reacciona y vuelve.  Puede que el mensaje que has despreciado te estuviera advirtiendo de algún peligro o circunstancia negativa en la que terminarás cayendo. Puede que el desprecio genere una reacción violenta y puede que necesites ayuda inmediata y recibas el mismo desprecio.

unknown-12º) El cinismo de la simulación. Fingimos la escucha mientras el ego desenchufa el audio externo, para empezar a “emitir” su propio juicio y su razón. Nuestros pensamientos invaden y anulan el mensaje de quien nos habla, mientras nuestros gestos, con sonrisa cínica, simulan prestar atención. 

La consecuencia es que nuestra interpelación suele estar totalmente desconectada del planteamiento que nos acaban de exponer porque, simplemente, no lo hemos atendido y acabamos igual que en el punto anterior: despreciando y haciendo el ridículo en muchas ocasiones.

unknown-33º) Atender con los guantes de boxeo puestos. Nos suele pasar a los abogados en las reuniones  de una negociación. Atendemos con la única finalidad de dejar al adversario fuera de compbate. Nuestra escucha repasa los actos propios del  adversario, para afear su argumento y sonrojarle con la contradicción. No queremos comprender las razones, estamos emocionalmente irritados y en tensión. Lo que, en más de una ocasión, me ha llevado a plantearme, “¿merece la pena empezar una negociación con esta actitud?

Las consecuencias son graves para nosotros, pues nuestro prestigio profesional se resiente frente al compañero y la contraparte, pero fundamentalmente, las consecuencias son nefastas para nuestro cliente. La actitud de rechazo y de combate, en una negociación, pueden aparentar afinidad con nuestro cliente, pero impiden el acuerdo y cierran la puerta a la negociación, llevando al cliente a un largo  y costoso proceso.

relacionsana24º) Escuchar para contestar. Es frecuente en las tertulias, cuando recibimos la información para filtrarla desde nuestra experiencia. Inmediatamente tu ego busca el símil en tu experiencia y necesita interrumpir para contarlo: “Eso no es nada… a mi en una  ocasión me pasó…”  No nos interesa como se siente el que nos habla. Solo queremos el protagonismo mayor que nos permitirá contar nuestro suceso.

En el despacho, los abogados solemos extrapolar con otros casos, pudiendo incurrir en violación grave del secreto al contar lo que paso a otro cliente. Lo relevante es que no escuchamos. 

Las consecuencias, pueden ser diversas. El cliente al escuchar un suceso de mayor gravedad, inicialmente puede aliviar sus emociones, pero cuando llega a su casa, comienza a “rumiar” con el ejemplo que le has contado. La diosa “ISIS” se apodera de su mente en un bucle interminable de Y si me acaba pasando lo mismo”  “Y si…” En realidad, este nivel de escucha está igualmente dominado por tu ego. La atención queda relegada al protagonismo de tu experiencia. No escuchas al cliente, te escuchas a ti mismo.

Recuerda: el ego del abogado, no forma parte del argumento jurídico, como la mota en el cristal, no forma parte del paisaje que trasluce. 

bajo-la-lupa5º) Escuchar bajo la lupa: es la que solemos hacer los abogados en las primeras visitas con nuestros clientes. También es la forma con que los agentes policiales realizan los interrogatorios. Escuchamos interpretando no solo el mensaje verbal, sino también el tono de la voz y el lenguaje corporal. Analizamos lo que nos cuentan para juzgarlo y encasillarlo desde el prisma legal y de interpretación argumentativa.

Las consecuencias son diferentes a los anteriores. El interlocutor se siente escuchado, pero no necesariamente comprendido. Se siente observado y enjuiciado. Esto le suele llevar a la desconfianza, incluso al temor de equivocarse. Se priva al relato de la fluidez que da la espontaneidad del discurso, cuando se habla con sinceridad y sin miedo. El interlocutor mide sus palabras buscando más la coherencia que la sinceridad.

comprender-al-jefe-consolar-joven-empleado_1262-98936º) Escucha empática:   Se produce cuando tratamos de comprender a quien nos habla, no solo argumentalmente, sino también emocionalmente, Atendemos sin juzgar y tratamos de ponernos en el lugar del interlocutor. Nuestro lenguaje corporal es relajado y a la vez acogedor.

La finalidad de la escucha empática no es contestar, ni rebatir, tampoco es analizar o enjuiciar a quien nos habla.

La escucha empática va más allá de la mera comprensión del lenguaje y las ideas. Cuando escuchas con empatía, pretendes comprender racional y emocionalmente a quien te habla. Tratas de ponerte en sus zapatos, de ver la realidad desde su perspectiva, para entender como se siente mientras habla. Las preguntas que surgen, pretenden profundizar en esa comprensión desinteresada, no juzgan, ayudan a profundizar en el planteamiento de quien habla, a comprender sus motivos y razones.

No es necesario compartir los argumentos, simplemente hay que tener el deseo sincero de comprender sin juzgar.

Las consecuencia que produce la escucha empática en nuestro interlocutor son, en muchas ocasiones, asombrosas. Quien se siente así escuchado, se abre a su interlocutor profundamente. En ese monologo se produce una reflexión que antes no se producía. Quien se siente escuchado de corazón, comienza un proceso de auto análisis, al escuchar  sus propias razones. La escucha empática le ayuda a elaborar y producir sus propios pensamientos. Cuando se siente el esfuerzo del otro por comprender, también se aumenta el esfuerzo por ser realmente comprendido.  

En palabras de Stephen Covey, en su libro los siete hábitos de la gente altamente  efectiva, “La técnica sólo no basta, si uno realmente procura comprender, sin hipocresía ni engaño, a veces queda literalmente aturdido ante el conocimiento y la comprensión auténticos que se recogen de los otros seres humanos. Para empatizar ni siquiera es necesario que se hable. De hecho, a veces las palabras son obstáculos. Ésa es una de las razones por las cuales la técnica sola no da resultado. Este tipo de comprensión trasciende la técnica. La técnica aislada es un obstáculo.

En lugar de proyectar nuestra propia autobiografía y dar por supuestos ciertos pensamientos, sentimientos, motivos e interpretaciones, abordamos la realidad que está dentro de la cabeza y el corazón de la otra persona. Escuchamos para comprender. Nos concentramos en la recepción de las comunicaciones profundas de otra alma humana”. 

La escucha empática comparte la misma vibración emocional entre el que habla y el que escucha y cuando escuchas así, tu interlocutor se relaja y se produce el fenómeno esencial para nuestro trabajo: la confianza.

Generar confianza en el cliente que llega por primera vez a tu despacho, es parte de tu trabajo como abogado. 

La práctica

Componer el relato de los hechos, sin conocer las motivaciones emocionales que las provocan te llevará, en el mejor de los casos, a tener un puzzle al que le falten piezas.

Para comprender la práctica de la escucha empática te propongo que trates de escuchar, como si después tuvieras que explicar a otro lo que estas escuchando. Cuando sabes que el mensaje que recibes lo vas a tener que explicar a otra persona, tu cerebro cambia el modo de percibir. Sabe que solo cuando hay una comprensión profunda del mensaje, puede ser explicado.

Después que el cliente ha terminado de hablar, yo suelo utilizar una pizarra  blanca con rotulador, para esquematizar el mensaje del cliente y comprobar que lo he comprendido, a la vez que trato de esquematizar sus ideas.

Cuando el cliente ve su problema escrito en palabras, exterioriza sus planteamientos. Comienza un proceso de análisis racional de los hechos y emociones. Se produce una comunicación fluida entre abogado y cliente, al ver el esfuerzo que realizas por comprenderle y sistematizar la cuestión que le preocupa, para buscar la mejor solución.

Este proceso analítico, no solo ayuda al cliente a centrar su  problema, te ayuda a ti mismo a NO vincularte con su emoción. No tendría sentido una escucha empática que terminase  contaminándote  con  las emociones del cliente. 

El cliente ve por primera vez escrito, un esquema del problema,  al que tú le vas aportando  alternativas, estrategias y solución.

¡Ah! no olvides hacer una foto a la pizarra con el móvil, antes de borrarla. Podrás mandarla por correo a tu cliente y pasarla a la ficha del ordenador. Recordar la síntesis es generar solución.

 

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3 COSAS QUE LOS ABOGADOS DEBERÍAMOS DEJAR DE HACER, Y COMO LOGRARLO.

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1º DEJAR DE ESCRIBIR PARA PENSAR,  EN LUGAR DE PENSAR PARA ESCRIBIR.

chica duda teclearLos abogados realizamos la  tarea  de pensar escribiendo.

Suena raro pero es verdad.

Es la forma común que tenemos muchas personas de obligarnos a pensar. Incluso para preparar un discurso oral, lo hacemos  escribiendo.

Claro, así hacemos escritos kilométricos, repitiendo la misma idea en diversas versiones y bajo diferentes puntos de vista. Tratamos de sacar lustre a las neuronas, a base de machacar las teclas del ordenador, mientras retorcemos el lenguaje con gerundios y frases subordinadas, porque no nos hemos parado a pensar antes lo que queremos decir.

Nadie nos ha enseñado a pensar. Los pasos elementales de este proceso orgánico ya no forman parte del contenido académico de ninguna titulación. Tampoco en la carrera de derecho, ni siquiera en el master de postgrado se estudia retórica o argumentación. Se da por supuesto de que todos nacemos sabiendo pensar.

Pensar es una función orgánica de tu cerebro, como la digestión lo es del aparato digestivo. Cuando te alimentas, piensas primero la comida que quieres comer, la compras, la concinas, la metes en la boca, la masticas y, después de todo esto, realizas un proceso de tragar y digerir. Cuando escribimos, sin embargo, queremos que nos surjan las  ideas de la nada que es como pretender hacer la digestión, sin todo el proceso previo.

SOLUCION:

Yo utilizo una pizarra de vinilo o una cuartilla de papel, donde me hago el esquema del asunto.

Si decides comprar una pizarra, procura que no sea muy grande. Igual que no te aconsejo que utilices un folio en blanco de papel. Si tu mente ve mucho espacio no esquematiza, redacta.  Acabarás escribiendo el recurso en la pizarra  o en el papel.

Se trata de anotar la idea central del asunto, los hechos relevantes y  su prueba a favor y en contra.

Las presunciones a favor,  que no las tienes que probar (como la presunción de inocencia de tu cliente),  y las que tiene la parte contraria y que tu debes rebatir; concretar lo que debes probar y lo que no, para ganar el asunto.

Anota también las cuestiones procesales; los derechos fundamentales que puedan afectar al asunto y el derecho positivo que regula la cuestión.

Tener el esquema a la vista, ayuda a gestionar las ideas.

Si la pizarra es pequeña y quieres conservar las ideas, antes de borrarla, haz una foto con el móvil para poder consultarla.

Con el esquema del asunto es más fácil plantear una lista de los argumentos y de las ideas. En los asuntos complejos, cuando te quedas sin ideas o estas agotado, mi mejor solución es comentar y debatir el asunto con otro compañero. No hay atasco que no disuelva un par de cervezas con otros compañeros, para hablar del asunto.

2º DEJAR DE AMONTONAR LOS EXPEDIENTES EN LUGAR DE ARCHIVARLOS.

KAOS DE PAPELESEl orden para el abogado, es tan esencial como el conocimiento y la experiencia. Un abogado no puede ser desordenado.

Cada asunto es un proyecto que te da de comer. No puedes tener la fuente de tus ingresos por los suelo.

Me sueles decir que los tienes ordenados. En montones, pero ordenados: El montón de asuntos del turno de oficio, en esa otra silla los asuntos pendientes de cobrar….

Cómo solucionarlo:

Si aún sigues tirando tu trabajo por el suelo, te recomiendo que leas este artículo sobre el orden en el trabajo del abogado y el archivo de los expedientes. Te ayudará.

Si no te da la vida, te propongo que sigas este sabio consejo inspirado en Sta. Teresa “La paciencia todo lo alcanza”: Ordena tus expedientes poco a poco. Cómprate un archivador y un programa de gestión y cada día ve introduciendo dos  o tres expedientes en el programa y en el archivador.

 

3º DEJAR DE VINCULARTE CON EL PROBLEMA DEL CLIENTE.
La abogacía, nos dice el artículo 1 del Estatuto de la abogacía española, es una profesión libre e independiente.

El abogado debe ser LIBRE E INDEPENDIENTE de los intereses del cliente, de las emociones del cliente y, por supuesto, libre de los intereses y de las emociones del asunto que defiende.

Voy a plantearte algunas situaciones frecuentes, en las que perdemos nuestra libertad y nuestra independencia.

VINCULACIÓN ECONÓMICA: la cuota litis:

ATADO AL DINEROSi cobras solo un porcentaje en función del resultado (“cuota Litis”) la remuneración de tu trabajo, que debes ejecutar de forma libre e independiente, dependerá del resultado del pleito. Perder o ganar el asunto, dejará de serte indiferente, para convertirse en la clave para cobrar tu trabajo  y te verás haciendo cosas  que deontológica y moralmente nunca deberías hacer. Ganar o perder  el pleito, deja de ser un acto de acto de la justicia, para convertirse en la clave de tus ingresos.

Pese a que esto es obvio, nuestro Tribunal supremo, en su sentencia de 4 de noviembre de 2008, en aras a garantizar la libre competencia del mercado interior,  permitió la cuota Litis, es decir cobrar solo si el asunto se gana;  criterio que en mi modesta opinión quiebra el derecho de defensa que es un derecho fundamental pues, si la defensa debe ser libre e independiente y la cuota Litis corrompe esa independencia, el derecho fundamental también se corrompe.

La defensa libre e independiente, como derecho fundamental de la persona, no pueden formar parte del comercio de las gentes. No es algo con lo que se pueda negociar. Tener una defensa que no sea libre e independiente, agrede no solo los derechos del cliente que lo acepta, sino que también afecta a los derechos de la parte adversa y de la propia administración de justicia, cuando soportan recursos y procesos, movidos por la codicia del letrado más que por la libertad e independencia que debe presidir la abogacía.

SOLUCIÓN:

Cobrar seguro del seguro. Pídele a tu cliente su póliza de su seguro de todo riego del hogar y comprueba la cobertura del derecho de defensa que la mayoría de los seguros contemplan. Prepara el escrito de libre designación del cliente dirigido a su seguro seguro conforme permite el art. el art. 76, d) de la Ley 50/1980 de 8 Oct. (Ley del contrato de seguro):El asegurado tendrá derecho a elegir libremente el Procurador y Abogado que hayan de representarle y defenderle en cualquier clase de procedimiento.”

Ten presente estas dos matizaciones:

                  1º Que el seguro pagará directamente a tu cliente la minuta que previamente este te haya abonado. Por ello en la carta que redactes en nombre de tu cliente para designarte como su abogado, no olvides pedir a la cia de seguro que abonen los honorarios directamente al letrado en la cuenta que al efecto designes. De este modo la Cia de seguro te abonara a ti directamente el pago de los honorarios.

Comprueba el límite de  la póliza para cada siniestro en ocasiones es muy bajo.

VINCULACIÓN EMOCIONAL:

Cuando las emociones dirigen las acciones: se pierde la razón, se exageran las Businessman with Head in Handconsecuencias, se alteran los hechos y se precipitan las acciones.

El contagio de las emociones

La inmensa mayoría de los problemas jurídicos, alteran el estado emocional del cliente.

El cliente contrata a su abogado  para que le dé un asesoramiento objetivo, libre e independiente.

Las emociones se contagian.

El cerebro dispone de neuronas espejo, que captan y copian las emociones ajenas.

Si en tu trabajo te contaminas con cada asunto y no eres consciente de ello: llenarás tu vida de angustia, convertirás tu trabajo en un suplicio, perderás la ilusión del comienzo y terminarás abandonando la profesión.

Cuando el agobio y la culpa te inunden y no puedas descansar, piensa que es también tu trabajo quien te exige que descanses que desconectes. Para seguir trabajando es imprescindible aprender a descansar, como ahora te explico.

El ego del abogado.

La libertad e independencia también incluyen al ego del abogado.

Cuando el abogado estudia un asunto y encuentra una idea genial que puede lograr que le den la razón a su cliente, el ego del abogado toma las riendas del proceso.

Cuando el ego del juez, desprecia al abogado. El ego del abogado toma las riendas del proceso.

Cuando el desorden del abogado, consagra el olvido en su proceder, el miedo del abogado se adueña del ego, y toman las riendas del asunto.

Recuerda: el ego del abogado no forma parte del problema jurídico, como la mancha en el cristal, no forma parte del paisaje que trasluce.

SOLUCIÓN:

meditar-en-el-trabajoPara,

Buscar el silencio.

MEDITA cada mañana.

Medita en silencio para conocerte a ti mismo y saber porqué reaccionas de ese  modo, cuando la vida te aprieta.

Medita para amarte a ti mismo.

Medita para amar  a los demás.

Medita para aprender a vivir.

Medita para disfrutar de la vida y actuar, en lugar de reaccionar.

Haz ejercicio y aprender a comer sano.

Disfruta cada día como si fuera el primer día de tu vida.

Estrena la vida cada mañana.

VIVE.

Aqui tienes del videos que te pueden ayudar:

¿Por qué meditar? ¿Cómo meditar?¿Que pasa cuando meditamos?

Meditación guiada para la liberación.

LA ACLARACIÓN DE SENTENCIA Y LA INTERRUPCIÓN DE LOS PLAZOS PARA RECURRIR

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Nota: al final del artículo puedes encontrar dos formularios de aclaración y completación.

Cuando se pierde una sentencia, te enfrentas a los siguientes retos:

  • proposicion de prebasTú y tu estado emocional alterado.
  • Tu cliente y su frustración por no obtener el resultado apetecido.
  • Las posibles consecuencias económicas del resultado adverso para tu cliente. No cobra y debe pagarte a ti y tal vez, también las costas del adversario.
  • Las dificultades que se presentan, de repente, para cobrar a tu cliente, al haber perdido el pleito
  • El estudio de lo actuado, del proceso, el análisis global de lo pedido y denegado.
  • El coste económico y de esfuerzo de un posible recurso.
  • Tu cansancio por la lucha con el mismo tema tanto tiempo y tener que seguir peleando.
  • El agobio y el estrés que supone añadir un plazo más a tu agenda.

Lo que a continuación te propongo no es una solución al pasado.

Si algo he aprendido es que el pasado solo existe en la mente como recuerdo. Nada más.

En esos momentos en que la cabeza se siente aturdida por el resultado adverso del pleito, lo que más falta hace es TIEMPO:

agenda-personal-aumentar-productividad-admini-T-xzirhqTiempo para serenar tu mente, ordenar tus ideas y plantear tu estrategia.

Tiempo para comunicar lo sucedido al cliente y compartir con él tu estrategia.

Tiempo para recuperar la esencia de ser objetivo y ver las cosas desde su centro.

Tiempo, en la jurisdicción social o en los desahucios, para que tu cliente pueda lograr un aval por el importe de la condena, y poder, así, anunciar el recurso dentro de plazo.

Por ello lo primero que debes saber es que al solicitar la aclaración de la sentencia, o de cualquier resolución judicial, se suspende los plazos para recurrir.

Ventajas e inconvenientes de la aclaración de sentencia

Entre las principales ventajas de la aclaración de sentencia, como ya te he dicho es que suspende los plazos para recurrir.

– Es un tramite rápido y sencillo

– Te permite aclarar dudas y omisiones de la sentencia, sin necesidad de interponer un recurso,

-La aclaración no tiene naturaleza de recurso, sino de acción declarativa, que completará lo omitido en la resolución judicial aclarada

-No tiene prevista la imposición de costas, en el derecho español.

Inconvenientes:

Puedes retrasar el asunto.

Puedes complicar un posible recurso contra la sentencia.

Suele tener un plazo muy corto (de dos días para la aclaración de errores materiales, (214 Lec), o de cinco días para solicitar la adición de aquellas cuestiones que, siendo objeto de las pretensiones de las partes, se han omitido en la resolución que se aclare. (215 Lec.).

SUSPENSIÓN DE LOS PLAZOS PARA RECURRIR.

El Art. 267 de la ley Orgánica del Poder Judicial en su nº 9 dice:

“Los plazos para los recursos que procedan contra la resolución de que se trate se interrumpirán desde que se solicite su aclaración, rectificación, subsanación o complemento y, en todo caso, comenzarán a computarse desde el día siguiente a la notificación del auto o decreto que reconociera o negase la omisión del pronunciamiento y acordase o denegara remediarla”.

Esto sucede, no solo en nuestro ordenamiento jurídico, sino también, en casi todas las legislaciones del derecho comparado. La razón de ser de esta paralización de los plazos procesales para recurrir es que, desde que se pide y hasta que se aclare, o no, la resolución, esta puede sufrir cambios o modificaciones y, por ello, la resolución que se pretende aclarar, no está completa. No alcanza la condición de resolución definitiva, si se trata de sentencias u otras resolución que resuelven, en último término, sobre las pretensiones de las partes, hasta que el órgano judicial que la dictó decida si procede o no su aclaración.

En este sentido puede verse Aclaración y corrección de Resoluciones Judiciales (Clarification and correction of judgments Juan Morales Godo Pontificia Universidad Católica del Perú).  Revista de la Maestría en Derecho Procesal, Vol. 5(1), 2014 (ISSN 2072-7976) [47]. O también El Art- 359 del código federal de procedimientos penales de México. “La aclaración propuesta interrumpe el término señalado para la apelación”. 

Tipos de aclaración de sentencia y plazos para pedirlas:

Aclaración de errores materiales: el artículo 214 de la ley procesal civil española (LEC) establece un plazo de 2 DÍAS HABILES para solicitarla, desde la notificación de la resolución. Indicando que los errores materiales, manifiestos y aritméticos, podrán rectificarse en cualquier momento.

La adición de extremos solicitados en la demanda o reconvención y no resueltos por la sentencia.

El art. 215 de la ley procesal española (LEC), y el 267 nº 5 de la Ley orgánica del poder judicial (LOPJ), establecen diversos supuestos en los que cabe plantear este trámite para remediar:

  1. Las omisiones o adición de cuestiones precisas para llevar a efecto estas resoluciones 2 días, sin traslado a la otra parte.
  2. la omisión de algún pronunciamiento debidamente planteado y sustanciado en el proceso. En este caso se puede solicitar la petición dentro de los 5 días desde la notificación, previo traslado de alegaciones a las demás partes.
  3. Del mismo modo procederán los secretarios (hoy letrados de la administración de justicia,) para aclarar decretos o Diligencias de ordenación.

Mediante esta posibilidad, se permite que el tribunal pueda remediar incongruencias omisivas de sus resoluciones sin necesidad de recurrirlas, pudiendo entrar a resolver el juez o tribunal, aquellas cuestiones que, habiéndose alegado en su momento por las partes, no se hubieran resuelto en la resolución del juez o tribunal.

Los límites de la aclaración:

El mismo art. 215 lec, y 267 nº 5 Lopj, establecen como limite de esta adición a la sentencia, la rectificación de cuestiones que afecten al fondo del asunto o cambien el sentido de lo ya resuelto, pero, si pueden adicionarse cuestiones omitidas y planteadas oportunamente por las partes, como por ejemplo, la condena en costas, la condena a determinado tipo de interés (como los del art. 20 de la Ley de contrato de seguro del 20%, para las compañías aseguradoras etc.).

Sobre la rectificación de errores materiales manifiestos, nuestro Tribunal Constitucional, ha considerado como tales aquellos errores cuya corrección no implica un juicio valorativo, ni exige operaciones de calificación jurídica o nuevas y distintas apreciaciones de la prueba, ni supone resolver cuestiones discutibles u opinables, por evidenciarse el error directamente al deducirse, con toda certeza, del propio texto de la resolución judicial, sin necesidad de hipótesis, deducciones o interpretaciones (SSTC 231/1991, de 10 diciembre, FJ 4 -EDJ 1991/11700-; 142/1992, de 13 octubre -EDJ 1992/9923-).

RECUERDA:

  • cualquier tramite procesal esta sujeto a la buena fe.
  • No pretendas cambiar el fallo de la sentencia mediante la aclaración.
  • La aclaración no de pretender resolver lo que va a ser un motivo de recurso.

RECURSOS: Contra la resolución que decida aclarar o no, una sentencia u otra resolución judicial, no cabe recurso alguno.

Ahora bien, los recursos que procedan serán los que, en su caso, se puedan plantear contra la resolución aclarada, impugnándose igualmente por esta vía, como parte integrante de la misma, la impugnación de la aclaración; es decir, se podrá recurrir, si procede, la resolución en su conjunto que ahora constará de dos partes, la sentencia o resolución primeramente dictada y también, la resolución aclaratoria, como adición a la misma, decida aclarar o no, la primitiva resolución.

De hecho cuando proceda aportar copia testimoniado de la resolución recurrida, como por ejemplo en algunos recursos de casación, deberás pedir al tribunal que te expida testimonio de ambas resoluciones, la primera y también de su aclaración.

Aquí te dejo una plantilla de solicitud de aclaración de sentencia, tanto para la rectificación de errores, como para la adición de cuestiones planteadas y omitidas. En ambos casos, mediante otrosí, se recuerda al tribunal que, según la ley orgánica, la solicitud de aclaración o completación, suspende los plazos para recurrir.

FORMULARIO ACLARACIÓN DE ERRORES MATERIALES 214 LEC

FORMULARIO ACLARACIÓN ADICIÓN COMPLETACIÓN DE PRETENSIONES 215 LEC