ARGUMENTACIÓN JURÍDICA

ENTREVISTA CLIENTE – ABOGADO: ESTRUCTURA

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Quisiera compartir contigo lo que he ido aprendiendo a lo largo de estos añostrabajo-pareja al atender, por primera vez, a las personas que me han confiado sus problemas.

Para ser más eficaces vamos a emplear un poco de empatía: 

Ponte en la piel de tu cliente y contesta:

¿Qué busca el cliente que acude a la consulta un abogado?

1º Solución a un problema jurídico.

2º Consejo.

3º Que le escuchen y pueda exponer serenamente su problema.

4º Comprensión con su estado de ánimo y con su problema.

¿Que espera recibir?

Conocimiento y experiencia profesional.

Consejo profesional.

Soluciones.

Comprensión, ayuda.

¿Que le sorprendería?

Que el profesional se interese por su estado de ánimo, además de por su problema.

Que le den un presupuesto claro y que pueda pagarlo cómodamente.

Que se preocupen por él, además de por su problema.

Que la entrevista con el abogado le haya animado, a la vez que aclarado sus dudas y temores.

Obtener serenidad y seguridad por haber analizado contigo su problema.

He tenido que aprender todo esto por mi cuenta, porque no lo enseñan en ningún sitio.

La universidad te exige conocimientos. La vida quiere experiencia. Al comienzo la suples con ganas y, poco a poco, terminas vinculándote con el problema ajeno para compensar tu inexperiencia y de este modo pierdes objetividad que se convierte en vehemencia. En el foro te enfureces, te encolerizas y… pierdes.

Sin apenas darte cuenta te ves metido en una rueda de ansiedad y de miseria.

Estudiando por mi cuenta y aplicando lo aprendido a mi propia experiencia, he tratado de salir de esta rueda. Deja que te cuente algunas técnicas para comprender mejor al cliente, sin vincularte emocionalmente con su problema. 

Premisas:

1º El cliente no es abogado: no sabe que hechos que son relevantes jurídicamente, para resolver su problema. Definirlos y explicárselo a tu cliente, es misión tuya como abogado.

El problema jurídico altera emocionalmente al cliente y distorsiona la percepción de los hechos. Tu misión como abogado es poner objetividad en el relato, limpiando la versión subjetiva. Recuerda: muchas veces, la mitad de la verdad del asunto, la esconde la versión del adversario.

3º El entorno del cliente forma parte del asunto. A tu cliente le afecta la opinión de su familia, de sus amigos y del trabajo. Ten presente que muchas decisiones las toma el cliente pensando en el entorno.

ESTRUCTURA DEL PROBLEMA JURÍDICO:Divide-y-Venceras

A) DELIMITA LOS HECHOS:  la primera labor del abogado es la de recolectar los hechos y circunstancias del problema jurídico, a través de las diferentes fuentes de información:

  1. La versión del cliente: datos y hechos de la memoria del cliente: insisto, el cliente ignora lo que es o no relevante para su caso, enseñarle a distinguirlo es función tuya.
  2. Consulta de documentos: informes y atesados policiales, consultas registros oficiales: de la propiedad, registros civiles etc. Nominas, contratos etc.
  3. Hechos de terceros:
    1. Terceros Implicados (P. Ej. ocupantes del vehículo conducido por el cliente, Copropietarios afectados etc.)
    2. Testigos.
    3. Familia, amigos, trabajo. etc..
  4. La versión del adversario: La negociación con la parte contraria, no solo permite la solución amistosa del problema, también te permite obtener valiosa información. Recuerda que en muchas ocasiones, la mita de la verdad del asunto, se esconde en la versión del contrario.

B) ORDENA CRONOLÓGICAMENTE LOS HECHOS: es imprescindible para el análisis jurídico.

1º Te permite analizar las causas y los efectos de los hechos y conocer la justificación de cómo y porqué han ido sucediendo.

2º Te permite analizar la prescripción y la caducidad de conductas y hechos, para ejercer la acción o para defender a tu cliente de las que ejerzan contra él.

3º Te permite analizar conductas del entorno del cliente. Conductas de tolerancia, incluso de aceptación de lo que luego se le reprocha y que permiten justificar el proceder del cliente.

4º Podrás analizar el derecho vigente en el momento de producirse los hechos.

La defensa jurídica se sustenta no solo en el derecho, también en justificar los hechos que aislados parecen incomprensibles, pero cronológicamente pueden estar plenamente justificados.

C) CONCRETA LAS NORMAS O FUNDAMENTOS JURÍDICOS VULNERADOS Y APLICABLES AL CASO.

La forma más rápida de hacerlo es buscar jurisprudencia de casos similares: observa que normas aplicaron y toma nota de que hechos han sido relevantes para el análisis jurídico.

Valora la aplicación transitoria de las normas y la legislación vigente aplicable a los hechos.

D) INTERPRETACIÓN DEL DERECHO A LOS HECHOS DEL CASO:

  1. Enumera los hechos relevantes de tu caso. Explica al cliente que hechos tienen importancia jurídicamente, para que te los rescate de sus recuerdos.
  2. Que hechos vulneran o amparan las normas.
  3. Que hechos pueden tener la consideración de agravantes o atenuantes, si es un asunto penal. Etc.
  4. Que hechos anteriores y posteriores pueden justificar las conductas del cliente, o pueden producir consentimiento del contrario

E) LA PRUEBA DE LOS HECHOS RELEVANTES:

  1. Una vez enumerados los hechos relevantes del caso, plantea con el cliente, como acreditar uno a uno, aquellos hechos que, de iniciarse la contienda judicial, tendrás que probar al juez.
  2. Haz una lista con los hechos y anota en cada uno como vas a probarlo.

F) ESTRATEGIA:

1) Razonar y decidir suelen implicar que quien decide tiene conocimientos sobre:

  1. La situación que requiere una decisión.
  2. Las diferentes opciones de acción (Soluciones o alternativas).
  3. Sobre las consecuencias de cada una de estas opciones (resultados)

2) Enumera las diferentes soluciones al problema.

– opciones de negociación.

– Situaciones y circunstancias procesales.

Define el suelo y el techo de la negociación: desde la más rigurosa prudencia, plantea siempre la peor y la mejor opción indicando en cada caso las consecuencias que se derivan de la misma: Costas procesales, intereses, dilación del tiempo, deterioro de las relaciones etc.

3)Analiza y elije con tu cliente la mejor solución a su problema:

Ten presente las consecuencias de cada opción. Analiza las cuestiones procesales, los plazos de las acciones ( anota la prescripción y caducidad), prepara la negociación, si interesa demandar o esperar a ser demandado y reconvenir. Ten presente a quién debes demandar y las consecuencias que tendrá para tu cliente o para el contrario, meter en un pleito a ciertas personas, puede ser una cuestión a analizar, en la estrategia del asunto.

Ahora vamos a trasladar toda esta teoría, al trato con el cliente: Vamos a analizar el antes, durante, después, de la relación con el cliente.

En este artículo vamos a centrarnos en la primera parte:

chico trabajando en casaANTES: ¿COMO LLEGA EL ASUNTO?

Desde un simple Whatsapp, hasta un teléfono anotado en una servilleta, pueden ser el inicio de un asunto que te haga disfrutar como abogado y ganar mucho dinero. Por eso recuerda estas sencillas REGLAS:

A) RESPUESTA INMEDIATA:

El tiempo de respuesta en los primeros momentos es esencial para captar al cliente.

La diligencia profesional se percibe por el cliente en esos pequeños detalles y es tu mejor tarjeta de visita.

B) ABRE EXPEDIENTE: en el ordenador. Una pequeña base de datos para guardar nombre, teléfono y quién te remite al cliente y de que trata el asunto.

Si decides abrir expediente en una carpeta de papel, te diré que cuanto más cara sea la carpeta, más te costará abrir expediente. Terminarás borrando el Whatsapp o perdiendo la servilleta, cuando laves el pantalón y perderás el asunto y el cliente.

C) EL PRIMER CONTACTO: Casi nunca llega el cliente a tu despacho sin avisar o contactar previamente de algún modo.

Este primer contacto es útil para:

  1. Analizar la procedencia del cliente: quien te lo envía. Es un dato que debes anotar para analizarlo y considerarlo convenientemente en tu estudio de mercado.
  2. Preparar la primera entrevista: en la primera llamada, el cliente te explicará por encima su caso. Eso te servirá para centrar jurídicamente el asunto y podrás documentarte convenientemente. Pero no resuelvas la consulta por teléfono o perderás la consulta y el cliente.
  3. Pedir la documentación para la primera entrevista: en el primer contacto, según el tipo de asunto, pídele que te traiga a la primera entrevista los documentos necesarios: P. Ej. Si es un despido: Contratos de trabajo, 12 últimas nominas, carta de despido etc. Divorcio: Certificados de matrimonio,   nacimiento de los hijos , libro de familia, empadronamiento, declaraciones de la renta etc.

 EN EL SIGUIENTE POST, comentaré como analizar la versión del cliente, DURANTE la entrevista.

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ELOCUENCIA JURÍDICA Y COMUNICACIÓN EFICAZ

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megaphhhone¿Qué es la elocuencia?

(Rae) ELOCUENCIA: Facultad de hablar o escribir de modo eficaz para deleitar, conmover o persuadir.

Ángel Osorio y Gallardo en su libro “EL ALMA DE LA TOGA”, cuando habla del arte y la abogacía, diferencia nuestra profesión de otras, por el uso de la palabra, diciendo: “…mientras otros tienen como elementos de expresión la aritmética, la química o el dibujo lineal, nosotros usamos la palabra escrita y hablada, es decir, la más noble, la más elevada y artística manifestación del pensamiento, y no la palabra escueta y árida que basta para explicar botánica o planear una industria eléctrica, sino la palabra cálida, diáfana, persuasiva, emotiva que ha de determinar la convicción, mover a la piedad, deponer el enojo o incitar a la concordia: la palabra con arte. Si el abogado no es orador y escritor, no es tal abogado.”

Por tanto podemos decir que hablamos o escribimos con elocuencia, cuando nuestra comunicación es eficaz.

Los cuatro pilares de la elocuencia jurídica:

make your choice1º Define la finalidad de tu comunicación: ¿qué pretendo lograr?

Toda comunicación verbal o escrita tiene una finalidad concreta.

Definir previamente la finalidad de lo que vas a decir, requiere pensar antes de hablar o de escribir.

Si practicas esta primera reflexión, te darás cuenta de que en muchas ocasiones, tu ego se antepone a la finalidad de tu comunicación, distorsionando su objetivo y llevándote a emplear formas de comunicación que le den protagonismo a él: ofendiendo, exagerando, despreciando, gritando… Y la finalidad pretendida: “determinar la convicción, mover a la piedad, deponer el enojo o incitar a la concordia”, se quedan sin cumplir.

La diferencia entre vencer o convencer, son algunas de las claves de la comunicación eficaz.

Es necesario pensar primero, la finalidad real de la comunicación.

Definir el objetivo de la comunicación, requiere serenidad. Si estas alterado, es porque tu ego reclama protagonismo, se siente herido, quiere tener la razón. Esto te impide ver con claridad cual es el objetivo de tu comunicación. Relájate: sal, vete a correr, de compras, al cine. Cuando vuelvas, tu ego habrá perdido su influencia sobre ti. Verás de otra forma las razones alegadas. Tus argumentos serenos cobrarán vida, llenándose de rigor y de elocuencia. Sabrás entrelazar los hechos, verás la importancia de las normas, el error del juez, la interpretación sesgada del contrario. Ahora puedes empezar a pensar, a tomar tus notas, a confeccionar el mapa mental de tus ideas.

Con el ánimo sereno, ubica tu comunicación en el conjunto del asunto y valora su necesidad y conveniencia.

Un asunto profesional tiene un objetivo primordial: La defensa concreta de unos intereses de tu cliente: lograr una pretensión clara, concreta y definida.

A lo largo de la vida del asunto hay muchas pequeñas batallas. Desde cambiar una cita varias veces, porque el compañero contrario tiene la agenda apretada, y a ti no te da la gana, por que sientes envidia de su mucho trabajo, o diversos incidentes y recursos intermedios que, realmente, no resuelven nada. Por eso antes de escribir, trata de ubicar tu escrito en el conjunto del asunto para valorar su importancia. Analiza los beneficios y los perjuicios. Repasa tu estrategia procesal.

Una vez tengas clara la finalidad y conveniencia de tu comunicación, prepara un esquema mental o mapa de tus ideas, para luego desarrollarlas. Haz una lista de tus argumentos. A mi me ayuda mucho usar una pizarra, para pensar.

elección del destinatarioDefine quién es el verdadero destinatario de tu mensaje.

Saber quién es el destinatario de tu comunicación es muy importante. A veces, más importante que tus argumentos.

En el mundo de la administración de justicia hay muchos intervinientes: desde el juez que termina poniendo la sentencia, hasta el funcionario que lleva el expediente, pasando por el o la secretaria que “dirige” el trámite del procedimiento. Esto es conocido y evidente. Lo que no es tan conocido ni evidente, es como se comunican entre ellos y quién es el autor material de las resoluciones que a ti te notifican. Entre otras razones, por que cada juzgado lo hace de forma diferente.

Hay juzgados donde la secretaria o secretario es quien “minuta” los trámites: dícese de un post-it amarillo que pega en la tapa del asunto con ciertas instrucciones, (denegándote normalmente lo que has pedido), mediante unos garabatos del tipo: “trsldo a otr prte y al otrosí otro no”. Jeroglífico que el funcionario traducirá en alguno de los formularios o plantillas que disponen los ordenadores de la administración de justicia y que se convierte en la resolución que finalmente tendrás que recurrir.

Hay otros juzgados que funcionan al revés, es decir, quien “minuta” es el funcionario y se lo pasa a la secretaria o secretario para que le dé su visto bueno. Esto sucede con funcionarios más veteranos, en los que el secretario o secretaria suele confiar. Incluso muchas veces proveen y acuerdan los funcionarios directamente y lo pasan a la firma sin más. Esto es mucho más frecuente de lo que te imaginas.

También hay juzgados “embudo”, en los que todo pasa por el Juez. Si este es eficaz, funcionan bien. Si, por el contrario, su Señoría llega a las 10 y a las 13 ya se ha ido, funciona mal. Muy mal.

Y como sé yo, cuál es mi caso: Búscate una buena procuradora. Uso el femenino por dos razones: una, porque esta profesión que, cuando yo empecé a ejercer estaba vetada a las mujeres, no sé muy bien porqué, hoy la ejercen en un 80% las mujeres. Y en segundo lugar porque, en lo que se refiere a esta función concreta, la mujer tiene mucha más empatía que el hombre y llega a conocer mucho mejor esos detalles.

En muchas ocasiones una buena gestión del procurador, evita tener que recurrir una resolución equivocada, “promoviendo” la rectificación “de oficio”.

InteligenciaEmocionalV3º. La inteligencia emocional en el razonamiento.

Los dos pasos anteriores, definir la finalidad de la comunicación y su destinatario, hay que analizarlos bajo el prisma de la inteligencia emocional. Lograr el objetivo que pretendemos, depende en gran medida de la empatía de nuestra comunicación. Si somos capaces de analizar cuál es el estado emocional de la persona a la que tenemos que convencer (en esencia eso es la empatía) y cual será su reacción ante nuestros argumentos, nos resultará mucho más sencillo emplear la forma más eficaz para convencerlo.

A veces, tenemos la razón. Toda la razón. Tenemos tanta razón, que nuestro ego se envanece, se hincha y se engorda como una morcilla y nuestros dedos van directos a las teclas del ordenador y lo primero que hacen es BLOQUEAR LAS MAYUSCULAS Y LO SEGUNDO PONER LAS LETRAS EN NEGRITA, y después escupimos nuestros argumentos, rugiendo que son unos burros, ignorantes que lo pone la ley…. QUE TENGO RAZÓN!!!!

Si quien tiene que rectificar un error, recibe una riña, antes que darnos la razón, se defenderá. También buscará tener la razón, justificar su proceder, salir ganador de la batalla que TÚ, has iniciado con tus formas. Te costará mucho más lograr el cambio si riñes, porque la riña va directa al ego del reñido para ofenderle. La riña no quiere convencer, solo quiere vencer.

Si obras con inteligencia y sin pasión, cuando tengas la razón y quieras lograr que alguien rectifique su error, bríndale tú el argumento, allánale el camino:  La resolución acuerda… cuando el artículo … determina… . Este error, comprensible, por cuanto…., debe ser rectificado y por ello…”

Cuando brindas argumentos para el cambio, además de dar razón a tu argumento, allanas el camino a tu razón.

GRITANDO AL ORDENADOR4º. La forma adecuada en el argumento.

La elocuencia se lleva mal con su “prima” grandilocuencia. Entre otras razones porque es gorda y lo hincha todo de forma exagerada, da rodeos innecesarios, nunca va al grano, se pavonea en las formas sin decir claramente lo que quiere.

Me han dicho que una vez grandilocuencia, llegó a escribir un libro sin decir nada. ¡Capaz será! Es una engreída que no llegará nunca a ser nada.

La elocuencia es modesta por su eficacia. Solo busca su objetivo.

Si quieres evitar que en tus escritos y alocuciones surja grandilocuencia sin ser invitada, ten presente estas normas:

Nunca empieces una frase con un gerundio: retuerce toda la oración.

P.ej. “Comiendo estábamos en el salón, cuando llamaron a la puerta”.

En lugar de: “Estábamos comiendo en el salón, cuando llamaron a la puerta.

El comienzo de la frase con un gerundio, es una forma de llenar de grandilocuencia innecesaria la oración, dando exceso de protagonismo a la acción “Comiendo”, cuando lo importante es lo que sucede después: que llamaron a la puerta.

La devoción por el gerundio, en el lenguaje jurídico, tiene sus raíces en el antiguo artículo 372 de la Ley de enjuiciamiento civil de 1.881, que imponía a los jueces, la fórmula sacramental para redactar sus sentencias: En párrafos separados, que principiarán con la palabra «resultando», se consignarán con claridad, y con la concisión posible, las pretensiones de las partes…También en párrafos separados, que principiarán con la palabra «considerando», se apreciarán los puntos de derecho fijados por las partes…”,

Los abogados en particular y los juristas en general, tenemos devoción por lo rimbombante y por los formulismos de todo tipo. Aunque no sepamos para que sirven, ni cual es su sentido. Piensa cuantas veces escribes al día, en el encabezado de tus escritos, y como mejor proceda en derecho…”

 ¿No se supone que eres tú, el abogado? ¿Cómo es que no sabes cual es la forma en que debe proceder en derecho?

Confiarías en un médico que en su receta prescribiera: “Tómese lo que mejor le convenga para la curación del paciente”. Si tú eres el profesional, debes saber como debe proceder en derecho.

Evita las oraciones subordinadas largas: Desconectan el sentido de la oración principal y complican la comprensión de tu argumento. Evita también, las oraciones subordinadas, dentro de otra subordinada:

“El acusado que era conocedor de que la victima estaba sola en su casa y que su marido, de quien se estaba divorciando, se había marchado de viaje, entró en la casa y la violó”.

Al final no sabes, si quien entró en la casa fue la víctima, el acusado, el marido de la victima que regresó del viaje, o un vecino que pasaba por allí.

Cuando tengas que expresar varias ideas, usa el punto y seguido y comienza con una nueva oración.

“El acusado sabía que la víctima estaba sola. Su marido, de quien se estaba divorciando, había salido de viaje. El acusado, aprovechando esta circunstancia, entró en la casa y a violó.

La inspiración requiere trabajo, pero si logras disfrutar con tu trabajo, la inspiración surge sin esfuerzo. La ilusión lo impregna todo. También la razón de tu argumento.

ARGUMENTACIÓN JURÍDICA: ¿VENCER O CONVENCER?

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RIÑENDO La Argumentación desde el ego o argumentación inconsciente:

Cuando el abogado asume la gestión del problema ajeno, debe hacerlo desde la objetividad y desde la imparcialidad pero sobre todo, debe hacerlo desde la libertad. Sin embargo, los abogados actuamos con demasiada frecuencia desde la atadura de los sentimientos, contagiados por “La vinculación emocional con el problema ajeno.

La argumentación desde el ego.

¿Que sientes cuando alguien te riñe?

¿Esa riña te resulta agradable?

¿Te motiva la regañina a cambiar tu conducta hacia el planteamiento de quién te riñe, o te pone a la defensiva, manteniéndote en tus argumentos?

Estas son algunas de las preguntas que debes hacerte a la hora de argumentar.

La riña

La riña es una forma de argumentar que proviene desde el ego del que riñe y la impregna con una forma agresiva, hiriente que pretende derribar contundentemente al reñido. La riña quiere vencer, no convencer.

A veces el ego es tan fuerte que nos lleva a emplear unas formas tan agresivas en la comunicación que, teniendo toda la razón, se desvanece totalmente por lo brutal de las maneras empleadas.

En otras muchas ocasiones, sin llegar a estos extremos, razonamos riñendo. Nos dejamos llevar por el ego que hace prevalecer el: “YO TENGO LA RAZÓN”, por encima de la razón misma.

Estas son algunas de las consecuencias de argumentar desde el ego:

–       Se altera la serenidad del argumento que pierde eficacia en su planteamiento.

–       No se puede convencer desde la riña: el ego del reñido, se defiende del ego del reñidor.

–       La defensa del ego se convierten en protagonista del debate.

–       El argumento y la razón pasan a segundo plano: Es más importante tener la razón que la razón misma.

–       Se pierde la finalidad de nuestra de comunicación: Convencer y lograr que el destinatario cambie de parecer y acepte nuestro argumento.

–       El razonamiento eficaz, es el que obtiene resultados: convenciendo.

–       Mediante la riña, aun teniendo toda la razón, se hiere a quien debe rectificar y al sentirse herido hará todo lo posible por no dar su brazo a torcer, buscando cualquier argumento que pueda usar en contra de quien le riñe.

–       Las formas del razonamiento y de la argumentación, deben excluir el sentimiento herido de nuestro ego:

El manjar más exquisito, pierde todo sabor cuando se sirve demasiado caliente.

–       Enfriar los argumentos con el descanso, templa la razón como el acero.

Conclusión: el ego del abogado no puede formar parte del argumento jurídico, como la mota en el cristal, no forma parte del paisaje que trasluce.

Técnicas para enfriar el ego y hacer la argumentación eficaz

Sucede en muchas ocasiones, a quienes profesionalmente acudimos al juzgado que las resoluciones judiciales nos enervan.

El desprecio a tu persona y tus argumentos, la ignorancia repetida de la ley y del proceso, el corta-pega desordenado sin atender a los hechos. Todo esto convierte a la justicia en una maquina de iniquidad que te enciende y desespera.

Por eso debes evitar que, cuando razones un escrito o prepares un informe oral, tus argumentos pasen por la vinculación emocional y surjan desde la parte herida de tu ego.

Cierto es que en el discurso oral, la emoción y la pasión, son formas de enganchar al auditorio. Un discurso encendido y cargado de razón convence mucho más que el apagado y frio. Pero ese proceder “experto”, debe ser también fruto de una serena y eficaz preparación:

Una vez elaborados los motivos, argumentadas las razones y enumerado el orden de su exposición, viene la puesta en escena. Y en ella entra de lleno la pasión, el impostar encendido que desgrana como puños la parte esencial de tu alegato. Pero en el laboratorio, mientras preparas y buscas en tu mesa del despacho la esencia de tus argumentos, la razón ha de estar bien fría. Por ello te recomiendo que sigas estas simples reglas:

1º) Pensar para poder escribir, en lugar de escribir para pensar.

Tenemos al costumbre los abogados, de escribir para pensar. Eso sucede porque no nos han enseñado a pensar.

En la universidad, no hay ninguna asignatura que enseñe a pensar a los alumnos. En muy pocos Colegios enseñan a pensar. Ni tampoco nos han enseñado como funciona la mente para producir nuestros pensamientos. Por eso forzamos ese proceso de pensar, de argumentar, mediante la escritura, en lugar de pensar primero lo que vamos a escribir.

2º) El esquema de ideas.

Cuando tengas que razonar una cuestión jurídica te propongo que utilices el esquema de ideas. No solo te ayudará a enfriar los razonamientos, también te ayudará a ser mucho más conciso en tus argumentos y obtendrás un planteamiento global del problema que gana en efectividad.

Yo utilizo una pizarra de “vileda” que permiten borrar y escribir de nuevo, para hacer el esquema. También puedes utilizar una hoja de papel.

En un lado pon los hechos a rebatir, frente a ellos, los hechos y artículos o preceptos que contraponen, a tu favor, los hechos a rebatir.

En una tercera columna resume el argumento a utilizar para enlazar las dos columnas anteriores, a tu favor.

Es muy útil buscar los argumentos empleados por la jurisprudencia y la doctrina y trasladarlos a los hechos concretos de tu caso, probados a través de la prueba: esa es la esencia de unas buenas conclusiones.

3º) Analiza quién es el verdadero destinatario de tu escrito:

Muchas veces olvidamos quién es el destinatario de nuestro escrito y a quién tenemos que convencer. Muchas veces olvidamos que quien ha redactado la Diligencia de Ordenación, no ha sido el secretario judicial, sino el funcionario judicial. Quien, a su vez, se la ha pasado a la firma al secretario, junto con muchas más que la ha firmado sin leer.

Muchas veces olvidamos que en casos evidentes, en errores claros y notorios, un buen procurador, conocedor del funcionario y del entresijo judicial, puede lograr una rectificación de oficio sin tener que recurrir.

4º) Piensa cuál es la finalidad de tu comunicación:

Antes de empezar a pensar en las ideas que vas a plantear y en como las vas a argumentar, piensa para qué las vas a plantear. Que fin persigue tu escrito o tu alegato. Cuál es el verdadero objetivo de esa comunicación oral o escrita.

En muchas ocasiones, ante una sentencia desfavorable, nos arrojamos a solicitar una aclaración de sentencia que va a permitir argumentar a la sala lo omitido en la sentencia, privándonos así, de un magnifico motivo de recurso de apelación o casación que de no haber pedido la aclaración, podríamos haber planteado en el recurso.

Por eso antes de empezar a escribir:

1)   Piensa la finalidad de tu comunicación: Que pretendes lograr con ella. Analiza si es, o no, conveniente hacerla, el momento y la estrategia procesal.

2)   Enumerar lo que hay que rebatir.

3)   Enumerar los hechos y fundamentos que te dan la razón a tus argumentos.

4)   Argumentar. Plantea de forma escueta tus razones y argumentos, relaciónalos entre sí, mira los argumentos empleados por la jurisprudencia aplicable y llévalos a tu caso.

5)   Enumerar el orden de la exposición. (a veces impuesto por la ley procesal 481 LEC, 874 Lecrim, 210,2 LJS, 89 a 92 LJCA.)

6)   Si quieres que tus escritos se lean: se conciso.

7)   Analizar la forma:

  1. Del escrito:

i.     Cuida el modo lingüístico de la exposición,

ii.     Cuida la puntuación y la ortografía,

iii.     Esmérate en la presentación: cuida el tipo de letra, los márgenes, etc.

iv.     NUNCA SE USAN LAS MAYÚSCULAS PARA RESALTAR LO IMPORTANTE, PUES ES COMO GRITAR POR ESCRITO. (La razón del argumento no crece con el tamaño de la letra).

v.     Escribir un párrafo todo en negrita y subrayado, para resaltar el texto, es una forma de emborronarlo todo, pero no de resaltar lo importante. Su abuso cansa, afea el texto y deja de cumplir su misión: resaltar.

2.-Del informe oral:

i.     Captar la atención al principio es necesario: una anécdota aplicable al caso, un ejemplo divertido, harán que te presten atención desde el inicio.

ii.     Lo importante al principio y al final: Dos veces.

iii.     Enunciar los puntos de tu alegato al inicio, a modo de esquema en los informes largos, hará que te sigan mejor.

iv.     La imagen en la palabra, llena de luz la razón del argumento.

v.     El ejemplo traslada el argumento a los hechos

vi.     Los valencianos celebramos las cosas tirando una traca. Al final de la traca siempre hay un petardo más gordo: un final elocuente, deja en el aire el eco de tu argumento.

vii.     Nunca anuncies el final, si no vas a cumplirlo. Si dices: “termino”. Termina.

Termino.